MARGARITA

Nombre procedente del griego margarithV (margarítes) que significa "piedra preciosa". En nuestra lengua se usa muy poco este significado, que se ha transferido casi totalmente a la conocidísima flor de este nombre. La expresión "deshojar la margarita" se refiere al ritual que con ella practican los amantes: "Me quieres", "No me quieres", van recitando a cada pétalo que le arrancan a la flor con toda parsimonia . Y se da como cierta la afirmación que coincide con el último pétalo. Si la respuesta de la margarita no es la deseada, se da el resultado como erróneo o fraudulento, y se vuelve a empezar con otra.

Como nombre propio de mujer se viene usando desde muy antiguo. La primera Santa Margarita que registra el Martirologio, data del siglo tercero y le siguen otras veintitantas Margaritas que por su ejemplaridad merecieron el honor de los altares. Entre ellas es de destacar Santa Margarita reina de Escocia, descendiente de los reyes de Inglaterra por parte de su padre Eduardo, y del emperador Conrado por parte de su madre Águeda. Nació el año 1046 en Hungría, donde estaba desterrado su padre a causa de las interminables reyertas dinásticas. En uno de sus viajes por mar, una tempestad desvió el barco en que viajaba a las costas de Escocia, donde fue acogida por el rey Malcom III, que quedó prendado de ella y la elevó a la dignidad de reina casándose con ella. Fue queridísima por los escoceses por ser una magnífica reina, madre y esposa ejemplar y alivio de sus súbditos más necesitados. Sus reliquias fueron custodiadas por Felipe II en El Escorial.

El bello nombre de Margarita lo encontramos en la geografía repetido decenas de veces, siendo el lugar más notorio de todos la Isla Margarita en Venezuela, célebre por sus perlas, a las que debe el nombre, y que todavía se recogen en alguna cantidad. Es, asimismo, el nombre de un mineral.

Con todo, una de las Margaritas más célebres es la del "Fausto", de Goethe: una joven sencilla, virtuosa y de una gran bondad natural a pesar de todos los pesares; una figura de un incomparable lirismo que capta la comprensión y la benevolencia de todos.

Pueden estar ufanas las Margaritas con su nombre, que destila bondad y belleza por cada una de sus letras. Un nombre talmente cargado de virtud, que es difícil imaginarse una Margarita que no tenga en mayor o en menor grado las cualidades que emanan del nombre.