Fíjate, cada pueblo, cada tiempo, cada persona, se hace un Dios a su medida. Y no puede ser de otra manera, porque nadie puede percibir ni a Dios ni a nadie ni a nada más que con sus órganos de percepción, sea ésta sensorial, intelectual o afectiva.
No te quejes, pues, si encuentras a tu Dios desatento, poco sensible, escaso de bondad, porque en realidad estás proyectando sobre él tus propias limitaciones. Dedícate a mejorarte y ya verás cuánto más hace Dios por ti, tanto si cuentas con él como si no forma parte de tu vida.
Al igual que los demás días de la semana los dedica EL ALMANAQUE al tema propio del dios-astro que da nombre al día, el domingo, día del Señor ("dies domínica") lo dedicará a cuestiones de cultura religiosa (nunca de fe) que puedan interesar tanto a los no creyentes como a los creyentes.

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