Asomaba a tus ojos una lágrima

y a mi labio una frase de perdón;

habló el orgullo y enjugó su llanto,

y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino, ella por otro;

pero al pensar en nuestro mutuo amor,

yo digo aún: "¿Por qué callé aquel día" ?

Y ella dirá: "¿por qué no lloré yo ?

G.A. Becquer