"Salutem tibi dico", que diría un romano de pro. Al saludarte, te expreso mi deseo de que estés a salvo de agresores externos e internos. Que no te inquieten tus enemigos y que no te corroa por dentro ninguna enfermedad.

          Y por encima de todo, que ahuyentes de ti la que los romanos consideraban la falta de salud por antonomasia,  la in-sania, que le convierte a uno en el peor enemigo de sí mismo, en la principal fuenete de inseguridad y de enfermedad.

        A fin de ponértelo más fácil, dia tras dia EL ALMANAQUE  te proveerá de materiales ligeros que te ayudarán a mantener la chispa y a extenderla entre los que tienes más cerca. ¡Salud !

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