La Navidad de El Almanaque
LA ESTRELLA DE BELÉN
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Ha sido siempre un misterio para los astrónomos cuál pudo ser la estrella que guió a los Magos de Oriente..Para cualquiera que tenga aunque sea una escueta noticia de cuán aficionados eran a buscar señales en el cielo los pueblos que crearon la astronomía y la astrología, los que dibujaron las constelaciones y los caminos del cielo, los que pusieron nombre a cada estrella. Es indudable que hubo estrella, es decir fenómeno astronómico. Otra cosa es la concreción de ese fenómeno en el nombre de estrella y la ingenuidad de la narración bíblica (la única posible: en un relato mítico no cabe una descripción astronómica). En el relato bíblico de Mateo (el único evangelista que habla de la estrella) se esconde la pincelada del astrólogo: el mundo romano en cuya dominación se produce el gran acontecimiento del Nacimiento de Cristo anunciado por los astros, estaban muy arraigadas las creencias astrológicas. Y los judíos participaban de la cultura astrológica oriental. Cuando llegan los magos al palacio de Herodes preguntando por el recién nacido Rey de los judíos que les ha anunciado la estrella, guiándoles además hasta allí, al rey Herodes no le da la risa ni se le ocurre pensar que aquellos Magos están locos, sino que manda a sus sabios que investiguen, y la cosa acaba en la matanza de los Inocentes. Todo muy verosímil: estaba en la cultura del tiempo y del lugar.
Finalmente está la explicación puramente religiosa, según la cual a Dios no le costó ningún trabajo crear una estrella de las características que quisiera para guiar a los magos desde Oriente. Pero de la estrella de Belén se apropió la fe popular al margen de la iglesia, que al condenar la magia como contraria a la fe, no podía promocionar a unos magos por más que viniesen a tan noble misión. Ese fue el motivo por el que primero se les hizo reyes, y luego se procuró hacer poco ruido sobre su condición de magos, en cuyo caso se hubiese podido relacionar la estrella con la magia. |