El Almanaque de la Música

Alejandro Fernández

La noche madrileña se viste de charro en el Madrid Arena 

Alejandro Fernández volvió a tener un lleno absoluto en su primera gira por España. Si el primero fue en Tenerife, esta vez le ha tocado el turno a la capital, donde más de 10.000 personas pudieron disfrutar de esta joya musical importada de México. Seguramente el 4 marzo del 2006 quedará grabado en la retina de muchos como la consagración del “potrillo”, como cariñosamente le llaman en su tierra, en el panorama musical español. 

El Mexicano se confiesa romántico, sentimental, un enamorado de su tierra y de la vida. Asegura que para cantar necesita sentir algo en el estómago y en el pecho. Con su entrega en el concierto ofrecido en Madrid ha demostrado con creces que todo lo que dice es cierto y que la forma más gratificante de vivir sigue siendo “sentir”. 


A este predicador de su tierra le bastó la primera canción, “Canta corazón”, para levantar al público de sus asientos. En escasos 20 minutos, tras un buen recital de canciones de su disco “A Corazón Abierto” y algún tema inédito, ya tenía a todo el pabellón vitoreando cánticos victoriosos y coreando todas sus canciones. Decía sentirse como en casa a pesar de la distancia, tal es así, que mientras versionaba “El Rey”, uno de los temas de su admirado padre, Vicente Fernández, se metió al público madrileño en el bolsillo diciendo que en “Madrid se siente un rey”. 

Después de cantar “Contigo Aprendí” a dúo con Malú, Alejandro se retira momentáneamente. Es entonces cuando los mariachis se colocan los sombreros y entonan ritmos folclóricos. La expectación crece, algunos cubren su entusiasmo con lágrimas, otros ondean la bandera de México con más fuerza que nunca… todos esperan lo mismo y así fue: el mexicano sale vestido de charro para ofrecer a su público latino un regalo en forma de rancheras como “Volver, volver”, “Guadalajara” o el inolvidable “México lindo y querido” 

El tiempo pasa deprisa en el Madrid Arena. Tras más de dos horas de espectáculo Alejandro hincha los pulmones y pone fin al concierto entonando, a modo de despedida y con su potente voz, un grito de guerra sacado de una de sus canciones favoritas: “el potrillo ya se va”; esperamos que, hasta que vuelva, el tiempo pase igual de rápido que en esas horas mágicas… mientras tanto, nos quedamos “como quien pierde una estrella”, recordando una de sus letras: “eso es todo mis amigos, el potrillo ya se va, y que a esta tierra linda el potrillo volverá…”. 

Texto: Ángel Carrera Durio   

Fotos: Aurora Arbona Spinoza


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