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Desde
que se empezó a conocer fuentes de energía más potentes que las que estaban
casi naturalmente a disposición del hombre, es decir, su fuerza muscular y de
los animales, se pensó en la posibilidad de utilizar estas fuerzas para la
locomoción. Ya en 1618 Roger Bacon escribía: “... Por la ciencia y el arte
solamente será posible construir carros movidos con una celeridad maravillosa,
sin la ayuda de animales de tiro.” Con
el descubrimiento de las posibilidades energéticas del vapor surgió
inmediatamente la idea de aplicarlo a la locomoción. En 1759 el ingeniero
Robinson elaboró un proyecto para la construcción de un carruaje movido por
vapor. Incluso el mismo Watt describió en 1754 una máquina de vapor con este
objetivo. Pero el primero en realizar un modelo susceptible de recorrer una distancia por sus propios medios fue el ingeniero francés Nicolas Joseph Cugnot. Se trataba de un triciclo movido a vapor, en el que la rueda delantera era motriz. Estaba pensado para arrastrar piezas de artillería y podía desarrollar una velocidad de 6 Km./h. Se hicieron de él dos versiones, gracias al apoyo del mariscal de Sajonia, del general de Gribeauval y del duque de Choiseul, ministro de la Guerra de Luis XV. Esto ocurría en 1771, y años más tarde la Revolución haría abandonar el proyecto. Otros
de los países donde la inventiva de los constructores encontraba eco en el público
y posibilidades de desarrollarse era Inglaterra. En 1802 Trevithick y Vivian
construyeron un automóvil a vapor. Un invento posterior realizado por Griffith
no tuvo éxito, a pesar de que introdujo perfeccionamientos notables, como la
caldera tubular. En América parece que Oliver Evans construyó un coche a vapor
en 1787. W. H. James construyó en 1824 cuatro modelos sucesivos, llegando, a
partir del tercero, a obtener una velocidad media de 24 Km./h. Se trataba de un
coche de 4 cilindros con cambio de velocidades. A partir de 1830 se
establecieron en Gran Bretaña líneas regulares de diligencias de vapor
inauguradas por John Scott Russel en el trayecto de Glasgow a Paisley. Sin
embargo, el mal estado de las carreteras y el temor del público impusieron un
freno considerable al desarrollo del transporte por carretera, sobre todo a raíz
de la promulgación de la ley del banderín rojo, según la cual todo coche a
vapor que circulase por las carreteras debería ir precedido de un hombre a pie,
portador de un banderín rojo de día y de una linterna encendida de noche. Esta
ley no fue abolida hasta 1896. En
el continente no existían estas limitaciones. El principal constructor de
coches de vapor capaces de efectuar viajes por carretera fue Jean Chrétien
Dietz (1778-1849). En septiembre de 1834 se realizó el viaje inaugural entre
los Campos Elíseos y el parque de Sain-Germain. En 1835 se inauguró el primer
transporte regular entre París y Versalles, y el 1839 entre Burdeos y Libourne.
Los últimos constructores de coches a vapor son los Bollée, empezando con Amédée,
el padre, cuyo modelo L´Obéissante, coche a vapor de doce plazas con dos
cilindros en V y cambio de velocidades, represente una de las realizaciones más
perfectas dentro de este tipo de vehículo. En 1880 todavía produjo otro modelo
de vehículo: La Nouvelle, un autobús. Sin embargo, no iba a ser el vapor la dirección que iba a tomar en desarrollo de la circulación automóbil. En efecto, la autonomía de los vehículos de poca potencia era muy escasa para los motores de vapor. Se trataba de encontrar una fuente motriz de superior rendimiento. Ésta resultó ser el motor de combustión interna. Dicho motor se basa en una idea de Lebon, que en 1801 presentó una patente en la que se describía un motor cuyo funcionamiento estaba basado en la expansión de una mezcla de aire y gas inflamado. Sin embargo, el motor de explosión no será una realidad hasta 1858, gracias a los trabajo de Joseph-Étienne Lenoir. En 1863 Lenoir realiza la aplicación de su motor a un vehículo. Se trataba de un triciclo al cual se encuentra acoplado el motor de un cilindro horizontal, a gas, de ciclo semejante a un motor actual de dos tiempos. En
Alemania Siegfried Marcus realiza en 1864 un vehículo de cuatro ruedas equipado
con un motor Lenoir y 1875 un modelo basado en el anterior con un motor de un
solo cilindro, cuyas características esenciales son muy parecidas a las de los
actuales automóviles, entre ellas la introducción del encendido eléctrico. El
triciclo de Karl Benz, de 1885, representa también progreso considerable. Gottlieb
Daimler contruyo en 1855 un vehículo de dos ruedas dotado de un motor de
gasolina. Este motor, perfeccionado por el mismo Daimler fue utilizado por los
franceses Panhard y Levassor, que entre 1890 y 1895 construyeron varios modelos
de automóviles. Otros constructores, los hermanos Renault, introdujero en sus
modelos la transmisión por árbol. En
los EE.UU. el vehículo automóvil sufrió un retraso considerable debido a las
largas distancias y el pésimo estado de las carreteras. También hay que contar
con la hostilidad del público. En el estado de Vermont la ley de la bandera
roja fue votada en 1894, pero no se aplicó gracias al veto del gobernador. No
obstante, en 1893 Chales y Fran Duryea habían probado en Springfield un modelo
de automóvil previsto de un motor de combustión interna. Al año siguiente
Elwood G. Haynes diseñó un modelo que construyeron Elmer y Edgar Apperson y
John Dixon Maxwell. Éstos serían los orígenes de una de las industrias
automovilísticas más potentes del mundo. Nacieron entonces las firmas
Oldsmobile, Haynes-Apperson y Stanley, que siguieron fabricando automóviles de
vapor. 1896 se crearon las fábricas Ford, que en 1908 lanzarían el famoso
modelo T, que se fabricó durante 19 años. Su precio bajaría de 950 dólares
en 1908 a 190 dólares en 1927. Cuando terminó su fabricación el 31 de mayo de
1927, se había lanzado al mercado 15.456.868 vehículos de estas características. Sin embargo, hasta el período de entre guerras fue en Francia donde la industria automovilística tuvo una mayor importancia. Durante la etapa deportiva del desarrollo del automóvil, que se inicia en 1894 con la carrera París-Ruán, aparecen una serie de nombres, que ostentan los primeros puestos en las competiciones y que quedan después como los mayores constructores de automóviles de turismo. Tales competiciones tuvieron un valor incalculable para el desarrollo técnico del automóvil. Por otra parte demostraron al gran público que el automóvil era un vehículo útil, capaz de realizar grandes desplazamientos en un corto tiempo. Citroën introdujo en Europa los métodos de fabricación en serie que en América había desarrollado Henry Ford, y baso su política de producción en un coche económico susceptible de una duración muy larga. Esto le permitió extender sobre un periodo dilatado la amortización de los gastos de creación del modelo. La experiencia confirmó sus previsiones. En Alemania Wilhelrm Maybach
construyeen 1889 el Stahlaradwagen, verdadero modelo de automóvil moderno, pero
no lo explotó comercialmente. Los fabricantes Theodor Bergmann y Joseph
Vollmanx realizaron, sin embargo, una producción regular de automóviles, y
algo más tarde empezaron a construir modelos de serie. La 1ª Guerra Mundial, primera guerra mecánica, seria decisiva para la moderna historia del automóvil. El inmenso esfuerzo de los dos bloques contendientes para desarrollar rápidamente y mediante métodos racionales sus respectivas industrias de guerra sería la base sobre la cual se asentaría el automóvil de la posguerra. Al finalizar la contienda el automóvil adquirió en EE.UU. y algunos países europeos el carácter que tiene en la actualidad de ser una de las industrias motrices de la economía, gracias a la introducción sistemática de las técnicas de producción en serie y a una demanda masiva que lo convertirían en el principal bien de consumo duradero. También‚ seria decisiva la
construcción de las grandes vías especialmente proyectadas para el tráfico
automovilístico. En el aspecto tecnológico, el vehículo que inicialmente se
adapta al tipo de producción masiva es de diseño sencillo: motor policilíndrico
(en un solo bloque, generalmente) de 2, 4, 6 hasta 8 cilindros, sin
silenciadores, de gran ligereza y confort, características que puedan
suministrar un servicio duradero con un coste pequeño. En la década 1920-30 se
incorporó de una manera definitiva toda la serie de elementos auxiliares del
automóvil. As¡, en1923 se utilizan los primeros neumáticos de baja presión.
Los años 1924, 1925 y1926 ven la aplicación del freno integral (sobre las
cuatro ruedas, en contraposición los anteriores, solamente aplicados sobre las
ruedas motrices); el freno hidráulico, instalado por vez primera por Chrysler
en su modelo de 6 cilindros; las carrocerías compactas de acero, adoptadas por
la Budd Mfg. Co. en América y por la Citroën en Europa; el alumbrado
antideslumbrante, propuesto por los franceses Libié‚ Marchal y Blériot;
eliminación de ruidos, humos, etc. El modelo norteamericano Chysler Six puede
considerarse como una síntesis de toda la serie de mejoras que se produjeron en
este periodo. Los primeros años de la década 1930-40 vieron los primeros ensayos de transmisiones automáticas: introducción del embrague automático, caja de velocidades sincronizada, etc. Las primeras marcas que incorporan estos avances fueron la Studebaker en América y la Citroën en Francia. En
1934 apareció en el mercado el primer modelo de serie auténticamente aerodinámico.
Era el Airflow de Chrysler, con carrocera muy funcional que no obtuvo el éxito
esperado porque él publico rechazó su forma futurista y se inclinó más hacia
los modelos ortodoxos.
Durante la II Guerra Mundial todas las industrias del automóvil participaron en
el esfuerzo bélico. En Europa la penuria y escasez de combustibles estimulo a
reemprender las primeras investigaciones del automóvil movido por motor eléctrico.
Asimismo se ensayaron otros combustibles como el gas alumbrado. El
final de la guerra estuvo presidido por la reparación, preparación y
reconversión de todos los equipos. En Europa la situación era desastrosa. El
parque de vehículos estaba envejecido y en muchos casos destrozados en buena
parte. La industria del automóvil adquirió posteriormente una dimensión gigantesca; el automóvil se convirtió pronto en uno de los elementos clave de la vida del s. XX. El coche del siglo El Ford modelo T
fue elegido a nivel mundial como el coche del siglo ; Sin duda, el
sueño de todo un pueblo convertido en realidad ...
En total se vendieron más de 15 millones de unidades hasta que el modelo T se dejó de fabricar en la primavera de 1927. Aún hoy el modelo T, el "coche universal" que pretendía construir Henry Ford, sigue siendo un Modelo de Innovación. |