GERMÁN

La forma latina de Germán (apócope de germano), es Germanus, nombre con el que los romanos señalaban las tribus que ocupaban el territorio que llamarían Germania. Este nombre es la latinización del de una de las muchas tribus que formaban aquel extenso pueblo. Se da por seguro que es germánico (es decir transcripción al latín del que ellos mismos se daban), pero se ignora su significado. Por afinidades léxicas se ha especulado con que pudiera significar "los que gritan" según unos, y "los vecinos" según otros. El primer nombre que les dan los romanos es el de Germani cis-rhenani. Del uso de esta denominación como sobrenombre, se pasó a su consagración como nombre, muy frecuente en la Edad Media, a juzgar por la treintena de santos de este nombre que figuran en el santoral.

San Germán obispo de París, nació el año 496 cerca de Autun. Sus padres, Eleuterio y Eusebia, lo mandaron a estudiar en Avalón y en Luzy, eligiendo como preceptor del joven Germán a un sacerdote pariente suyo. Inclinado a la vida religiosa, ingresó en el monasterio de san Sinforiano. A los treinta años recibía las sagradas órdenes y poco después era nombrado abad del monasterio. Su forma de entender la caridad y la vida religiosa, le ocasionaron una rebelión de los monjes, escandalizados de su prodigalidad para con los pobres, que les obligaba a vivir más austeramente. El año 555 murió el obispo de París, y era tal el prestigio de la caridad de Germán, que el clero y el pueblo quisieron que ocupara él la sede vacante, a lo que accedió gustoso el rey Childeberto. Gracias a la predicación y sobre todo al ejemplo del santo obispo, las costumbres de París se cristianizaron. Incluso el rey, que hasta entonces había llevado una vida dominada por intereses mundanos y muy de espaldas a la religión, cambió de costumbres. Hacia el 540 Childeberto asedió Zaragoza. Pero al saber que la ciudad se había puesto bajo la protección de san Vicente mártir, levantó el asedio y aceptó la estola del santo que le ofreció el obispo de Zaragoza. Al llegar de vuelta a París hizo levantar una iglesia dedicada al santo zaragozano para custodiar la reliquia. En ella fueron enterrados sus restos, y en torno a ella se edificó luego un monasterio que tenía jurisdicción sobre los prados que lo rodeaban. Fue incendiada la iglesia por los normandos y reedificada con el nombre de Saint-Germain-des-Près. Se atribuye a san Germán un tratado sobre la antigua liturgia galicana.

Celebran su onomástica los que llevan este nombre, el 28 de mayo, fiesta de San Germán obispo de París. El 31 de julio se conmemora otro san Germán, obispo de Auxerre. Nació el año 380 y murió el 449. En un tiempo en que florecieron en la Iglesia grandes santos y sabios, se le considera uno de ellos. Finalmente el 2 de mayo se celebra san Germán de Escocia, evangelizador de los frisones. Han esclarecido este nombre una treintena de santos, pertenecientes todos ellos al orden eclesiástico, el contrapunto del sistema guerrero en que se sustentaban los príncipes. Sin esta legión de eclesiásticos y monjes, Europa no sería lo que es. Al nombre de Germán están asociadas la sabiduría y la santidad. ¡Felicidades!

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