Del latín Quirinus, nombre del dios
que daría lugar al nombre de uno de los más antiguos pueblos que formaron Roma, llamados
los Quírites, y del monte Quirinal, en que se hallaba el templo de este
dios. Se llevó este nombre especialmente en la antigüedad romana, y se siguió
manteniendo hasta nuestra era, en que varios santos le dieron nueva vida. Actualmente su
uso ha quedado bastante restringido, manteniéndose por tradición en algunas familias.
San Quirino es el nombre de cinco mártires de los tres
primeros siglos de nuestra era, en que los emperadores romanos lucharon encarnizadamente
contra los cristianos, para conservar la religión oficial y con ella la resistencia del
imperio frente al acoso continuado de los bárbaros. El primero de los Quirinos que
sufrió martirio, fue enterrado en Roma, en la catacumba de Ponciano; su cuerpo fue
arrojado al Tíber, pero lo recogieron los cristianos en la isla Tiberina. Otro mártir,
que se incluye en los antiguos Itinerarios de las tumbas de los grandes mártires de la
Iglesia primitiva, fue sepultado en las catacumbas de Pretextato. Era también romano. El
tercer Quirino, del que se conserva además el acta genuina de su martirio, murió el año
309, en el reinado de Diocleciano. Era obispo y tenía su diócesis en Croacia (Siscia).
El cuarto Quirino era también romano. Vivió en Tibur, antigua ciudad del Lacio, que
forma parte de la Campania romana. Sufrió el martirio en el antiguo Pagus Vulcassinus,
hacia la desembocadura del Sena. Su cuerpo fue trasladado a Malmedy, Prusia rhiniana,
donde fueron trasladadas y son veneradas sus reliquias.
Loa quirinos celebran su onomástica en marzo los días 25
y 30; el 4 de junio, en que se conmemoran dos santos mártires, y el día 11 de octubre.
Quirino, uno de los dioses romanos más antiguos,
protector del pueblo formado por los Quírites, es el que da origen y solera a este
nombre. Fue quizá el Marte de los sabinos, pero bien pronto se identificó con Rómulo,
el fundador de Roma. En el siglo III a. J.C. tenía ya el apelativo de Páter. Y
posteriormente, se dio a Marte el apelativo de Quirinus. Quirino es la suprema
divinidad política del primitivo Estado romano. Su templo estaba edificado en la colina
del Quirinal, en la que estaba el Capitolium vetus. Aunque las cosas iban cambiando
en Roma, el poder pasaba a otras manos, y era entronizado el Júpiter capitolino como
protector de la nueva ciudad, siempre se siguió venerando a Quirino como el dios
primitivo de la ciudadanía romana.
Otro de los motivos de la celebridad de este nombre es que su
gentilicio Quirinio, que corresponde al nombre del gobernador de Siria en tiempos del
nacimiento de Cristo, es pieza clave para determinar este nacimiento y por tanto el
principio de nuestra era. Suficiente acumulación de motivos y de origen para que resulte
atractivo lucir un nombre tan singular, que tiene el valor añadido de una bella
sonoridad. ¡Felicidades!