DIMAS

Nombre griego que aparece ya en la mitología. DumaV (Dymas) es la forma del nominativo. El genitivo es DumantoV (Dymantos), que nos daría la transcripción de Dimante. No hay en torno a esta palabra ninguna otra de igual raíz, por lo que es imposible establecer una etimología fiable. No obstante, en el genitivo está bien clara la presencia del elemento mantiV (mántis), de manteuw (mantéuo), que significa adivinar, con lo que parece bastante seguro el significado de "oráculo" o "adivino". Respecto al primer elemento, Di, si la grafía fuese i sería legítima la lectura del elemento DioV (Díos), que es el nombre de Zeus en genitivo, con lo que la traducción sería "oráculo de Zeus". Pero estando escrito con u, la lectura buena sería duo (dúo), que significa "dos", con lo que vendría a significar "doble oráculo".

San Dimas es el nombre con el que se venera en la Iglesia ortodoxa al Buen Ladrón; de los dos que condenaron y crucificaron con Jesús, uno a cada lado, para situarlo entre delincuentes, el que se convirtió estando en la cruz y le dijo a Jesús: "Acuérdate de mí cuando estés en tu reino". Y Jesús le contestó: "En verdad te digo que hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso". San Anselmo recoge la leyenda que se forjó sobre el "Buen Ladrón": cuentan que era un salteador de caminos, y que tenía su lugar preferido en el paso de las caravanas que se dirigían a Egipto. Cuando la Sagrada Familia, para escapar a la persecución de Herodes, tuvo que huir a Egipto, Dimas detuvo a María y José, que iban con el Niño. Al verles Dimas tan pobres y apurados, no sólo no les quitó nada, sino que les proveyó para el largo camino. La cruz en que murió, se conservó largo tiempo en la isla de Chipre; el travesaño está en Roma, en la iglesia de la Santa Cruz. En el Triunfo de Tiziano y en el Juicio de Miguel Ángel, ocupa lugar preferente el Buen Ladrón. Está representado también en una vidriera de la catedral de Bourges.

En la mitología griega son varios los Dimas. El primero es el hijo de Algimios, que acompañó a los Heráclidas en la última expedición al Peloponeso. Se llamó también Dimas, el rey de Tracia, padre de Asio y Hécuba, la reina de Troya, madre de los héroes Héctor y Paris (el que raptó a Helena). Ocupa también un lugar importante en la historia mítica de Grecia, Dimas, hijo de Dárdano y de Crise. El país sufrió una especie de diluvio, lo que motivó que su padre abandonara aquellas tierras. Dimas, en cambio, continuó allí, junto con algunos compatriotas que como él, prefirieron quedarse. Es célebre también Dimas el troyano, que habiendo perdido en el combate su armadura, vistió la de un enemigo caído. Pudo de esta forma matar a muchos griegos, pues al verle como ellos, no recelaban. Pero lo que le sirvió de ventaja, fue también su perdición, pues los suyos, creyendo que era griego, le dieron muerte.

Tanto en el cielo como en la tierra tienen buenos valedores los que llevan este nombre. Sobre todo el buen ladrón, que no hizo más que llegar y besar el santo. ¡Felicidades!

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