Procede de una voz teutónica que significa
"brillante" y que ha sido adoptada en varios idiomas como nombre de mujer. Su
presencia en las lenguas germánicas está acreditada desde el siglo VI. Actualmente ha
ganado expansión y prestigio en los países de nuestro entorno cultural.
Santa Berta, esposa de San Gomberto, señor de Champenois,
profundamente religioso. Fundó un monasterio, al que se retiró los últimos años de su
vida, donde murió santamente. Al mismo tiempo su esposa se retiró con sus doncellas a
una abadía, fundada también por Gomberto. Fue elegida abadesa y rigió sabiamente la
comunidad y el señorio adscrito a la abadía. Cuenta la tradición que san Pedro, en una
visión, reveló a Berta la existencia de un importante caudal de agua en un campo vecino,
que compró para abastecer al monasterio y al pueblo. Ejerció la caridad sin límite,
hasta el punto que los parientes de su marido, al ver que había distribuido entre los
pobres el dinero que ellos consideraban suyo, la asesinaron. Fuel el año 680.
Las Bertas celebran su onomástica el 24 de marzo, el 1 de
mayo y el 4 de julio. Las tres santas tienen en común que fueron abadesas.
La más ilustre de las Bertas es la que fue reina
de Francia, madre de Carlomagno, esposa por tanto de Pepino el Breve, llamada la
del pie grande, porque tenía un pie mayor que el otro. Según la leyenda, recogida
principalmente en Berthe au grand pied (1275) de Adam le Roi, Berta era hija del
rey de Hungría, y al llegar a Francia con su séquito para casar con Pepino, se sintió
fatigada y pidió a una de sus damas que la sustituyese mientras ella descansaba. Ésta
hizo tan bien su papel, que el rey se convenció de que era ella la princesa;
circunstancia que cuando Berta quiso recuperar su puesto, aprovechó para acusarla de
impostora, y hacerla condenar a muerte. Pero conmovidos los verdugos ante la belleza y el
candor de Berta, simularon que se la llevaban al bosque para matarla, pero la dejaron con
vida. Allí la recogió un anciano llamado Simón. Años más tarde, yendo el rey de caza
por allí, hubo de maravillarse de la extraordinaria belleza de la joven que le servía en
la cabaña en que paró a descansar. Tuvo ocasión de descubrir su verdadera identidad,
por lo que mandó dar muerte a la usurpadora y celebró con gran solemnidad sus esponsales
con Berta.
Llevaron también este ilustre nombre, Berta, hija de
Carlomagno y de Hildegarda, que vivió durante el primer tercio del siglo IX. Berta,
madre de Hugo, rey de Italia. Berta, la hija de éste (m. 949). Berta, reina
de Borgoña y de Italia a finales del siglo X. Berta (n. 963) hija de Conrado el
pacífico, rey de Borgoña y de Matilde de Francia. Berta, tercera esposa de
Alfonso VI, rey de Castilla y León (m.1095). Berta, esposa de Pedro I de Aragón
(m.1104). Berta de Holanda, reina. Berta de Kent, reina. He ahí un nombre
instalado en la realeza, glorificado por la santidad, mitificado por la leyenda. Un nombre
lleno de atractivo. ¡Felicidades!