FILEMÓN

El verbo jilew (filéo), que significa amar, tiene una segunda forma, jilhmi (fílemi), con el mismo significado. Su participio jilhmwn (filémon) es equivalente a nuestro "amador". Es un nombre que se viene usando, especialmente en Grecia, desde muy antiguo (el comediógrafo Filemón es del 361 a. J.C.). Entre nosotros su uso es muy restringido.

San Filemón (m.287) es un célebre mártir de Antinoo, ciudad del Alto Egipto. El episodio más notable de su vida fue la curación de un ojo al presidente Ariano, quien quedó tan impresionado de la recuperación de aquel ojo que daba ya por perdido, que no sólo se convirtió él al cristianismo, sino que provocó la conversión de cuatro oficiales de su pretorio, llamados por su oficio protectores. Estas conversiones irritaron sobremanera al emperador Diocleciano, quien ordenó que le martirizaran con especial ensañamiento. Se conmemora el 21 de marzo.

Filemón es el nombre de uno de los principales cristianos de la iglesia de Colosas, ciudad de Frigia, en el Asia proconsular. El nombre era entonces muy común en aquella región. Fue san Pablo, a quien probablemente conoció Filemón en un viaje a Éfeso, el que consiguió su conversión. De ahí que fuera tan grande la amistad entre ellos. El hecho más singular, por el que Filemón ha quedado en nuestra memoria, es que huyó de su casa un esclavo, Onésimo, que fue a parar junto a san Pablo. Pues bien, éste le escribió una carta a su amigo Filemón en favor del esclavo fugitivo, que además era el portador de la carta. Gracias a este episodio tenemos una bellísima página de san Pablo sobre señores y esclavos, cuya doctrina tardaría muchos siglos en ser superada.

Filemón y Baucis es, en la mitología romana, un bello episodio en el que los dioses premian la hospitalidad: Júpiter, una de cuyas misiones es velar por el cumplimiento del sagrado deber de la hospitalidad, se vino a la tierra acompañado de Mercurio, ambos en forma humana, para constatar el grado de cumplimiento de este deber. Tras haber recorrido toda Frigia en busca de alojamiento, pasando por gran número de hogares que les negaron hospitalidad, llegaron por fin a la humilde choza de Filemón y su esposa Baucis. Talmente les recibieron a pesar de su pobreza, que Júpiter antes de despedirse les convirtió la mísera choza en un magnífico palacio y les dio una larga vida y les concedió el deseo de no morir el uno antes que el otro, transformándoles en sendos árboles cuando les llegó la hora de partir de este mundo.

Además de su amable significado, el nombre de Filemón está asociado por parte de la mitología a la virtud de la hospitalidad; y por parte del cristianismo al germen del proceso de abolición de la esclavitud, pasando por el reconocimiento de la dignidad humana del esclavo. Y además está muy dignamente representado en el cielo. Razones todas ellas que contribuyen a que quienes llevan este nombre, puedan sentirse orgullosos de él. ¡Felicidades!

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