HERACLIO

HrahlhV (Heraklés) significaría héroe-dios según unos, o la gloria de Hera según otros, a tenor de las más antiguas etimologías, aportadas por los mismos griegos. El primer elemento del nombre, Hera, hace referencia a la diosa de este nombre, divinidad del matrimonio, que representa la grandeza y soberanía maternales, divinidad también de la tierra fecunda. La forma latina de este nombre es Hércules muy apreciado también como nombre propio, aunque las preferencias se decantan por la forma griega Heraclio (femenino, Heraclia). Heraclio procede de la forma adjetiva, que significa propio de Hércules, característico de Hércules o Heracles.

San Heraclio o Heracles, obispo de Alejandría desde el 231 al 248, año de su muerte. Era pagano, como buena parte de la población, y fue convertido por Orígenes, teólogo y exégeta griego, que tuvo a su cargo la escuela catequética de Alejandría, por la que pasaron innumerables discípulos, uno de ellos Heraclio. Fue ordenado presbítero por el obispo Demetrio, y al ser excomulgado y expulsado de la dirección de la escuela catequética Orígenes (por razones puramente doctrinales nunca se hubiese llegado a ese extremo), se puso al frente de la misma Heraclio. Los últimos 17 años de su vida transcurrieron al frente del patriarcado de Alejandría. Se celebra su fiesta el 14 de julio. Otras fechas en que se celebra esta onomástica son el 2 y el 11 de marzo, el 26 de mayo, el 8 de junio, el 1 de septiembre y el 22 de octubre. El 29 de septiembre se celebra San Heracleas mártir, y el 28 de junio San Heráclides, también mártir.

Heracles (la forma latina es Hércules), según la mitología fue hijo de un inmortal (Zeus) y de una mortal (Alcmena). La esposa de Zeus, Hera (primer elemento del nombre de Hera-cles), celosa por la infidelidad de su esposo, mandó a la cuna del recién nacido dos serpientes para que lo estrangularan. Y el niño, haciendo la primera demostración de su extraordinaria fuerza, las estranguló con sus manos. Pero sólo acababa de empezar. En su juventud, en un acceso de locura mató a su esposa y a sus hijos, por lo que Euristeo le impuso como expiación las conocidos como los 12 trabajos de Hércules: 1, matar al león de Nemea; 2, matar a la hidra de Lerna; 3, apoderarse de la cierva de Cirinea; 4, capturar al jabalí de Erimanto; 5, abatir los pájaros del lago Estínfalo; 6, limpiar los establos de Augias; 7, capturar el toro cretense de Minos; 8, matar a Diomedes; 9, apoderarse del tahalí de la amazona Hipólita; 10, matar a Gerión; 11, coger las manzanas del jardín de las Hespérides. 12, encadenar al can Cerbero. Según el mito, pasó a la inmortalidad arrojándose a las llamas. Heracles era venerado en numerosos santuarios. Se le consideraba el dios protector de los gimnasios y el que alejaba todos los peligros.

Este nombre, especialmente amado en oriente, lo han llevado dos emperadores del imperio romano de Oriente, un rey de Georgia, un insigne filósofo griego (hay que sumar también a Heráclito), grandes generales griegos... Un nombre, en fin, cargado de mitos, de historia, de fuerza y de belleza. ¡Felicidades!