Forma parte este nombre del reducido grupo de
los que no necesitan explicaciones etimológicas, puesto que su significado y su origen se
entienden directamente. Se refiere a uno de los sobrenombres de Cristo. Ha sido y
sigue siendo muy popular en los países de habla hispana y en Italia. En los demás
países, en cambio, es desconocido. Su uso nació por un exceso de celo en el cumplimiento
del precepto que manda no nombrar a Dios en vano. Para no incurrir en descuido, se
prefirió sustituir el nombre de Dios por el de "El Señor", y el de Jesús, por
el de "Cristo" o "El Salvador".
San Salvador de Horta fue un religioso español nacido en
Santa Coloma de Farnés, España, en 1520. Era hijo de una familia muy pobre, por lo que
su infancia la pasó entre penurias y privaciones. Aprendió el oficio de zapatero, que le
enseñó su padre, pero tuvo que emigrar de su pueblo, porque el trabajo era muy escaso.
Se estableció en Barcelona, donde consiguió una cierta seguridad económica. Era
Salvador de natural recogido y dado a la meditación, por lo que se inclinó por la vida
religiosa. En 1540 ingresó como lego en el convento franciscano de Santa María de
Jesús, en las afueras de Barcelona. Prefería trabajar al servicio del convento, que esa
era la función de los legos, porque de este modo integraba su trabajo en la oración.
Después de profesar, fue destinado por sus superiores al convento que tenía la orden en
Horta de San Juan (Tarragona), de donde le viene el sobrenombre. Llevaba una vida santa y
austera, por lo que los fieles acudían a pedirle consejo a pesar de ser lego, habiendo
tantos sacerdotes en el convento. La fama de santo le perseguía: incluso Felipe II lo
llamó a la Corte. Por eso pedía a sus superiores que lo fuesen trasladando, para así
luchar más eficazmente contra cualquier tentación de vanidad. En 1565 fue trasladado a
Cagliari (Cerdeña), donde dos años más tarde (1567), debilitado por la penitencia,
entregó su alma a Dios. Su culto fue autorizado ya en 1606 y luego confirmado en 1711,
aunque no se le canonizó hasta el año 1938.
La onomástica principal de los Salvadores y Salvadoras es
el 6 de agosto, en que se conmemora la Transfiguración de Jesús. Le sigue la festividad
de San Salvador de Horta, el 18 de marzo y las de San Salvador Lilli, presbítero, y San
Salvador Patris, mártir, que se celebran ambas el 22 de noviembre.
El Salvador, San Salvador, o Salvador es un nombre que se
ha prodigado mucho en toda la geografía de habla hispana. La república de El Salvador
tiene su origen en la fundación en 1528, por Diego Alvarado, de la ciudad de San
Salvador, que fue capital de la región, capitalidad que no perdió cuando se declaró
independiente y se constituyó en república, adoptando para ésta el nombre de El
Salvador.
Es el de Salvador uno de los nombres de Cristo, que diría Fray
Luis de León; el principal, después del de Hijo de Dios; por lo que lleva en sí toda la
fuerza y toda la gracia que un nombre puede tener. ¡Felicidades!