EUTIMIO

Del griego eutimioV (eutímios), muy respetado, muy apreciado. Formado por el prefijo eu (eu), que significa "bien" (encontramos este prefijo en Eulalia, Eugenio, Eulogio...) y timioV (tímios), que significa "querido", "respetado", apreciado". Derivado este último de timh (timé), concepto clave en la mentalidad griega, que regía su conducta por la respuesta que merecía por parte de la sociedad, aspecto que recoge en su globalidad esta palabra.

San Eutimio abad nació el año 377 en Melitina, capital de la Pequeña Armenia. A los tres años quedó huérfano de padre, y a los diecinueve fue ordenado sacerdote y al poco tiempo fue nombrado archimandrita de todos los monasterios de alrededor de la ciudad. Hacia el año 405 ingresó en un monasterio. Desde su estado monástico fue haciendo estancias por diversos monasterios; en primer lugar por los de los Santos Lugares, y luego visitó las célebres lauras de Pharan, Douka y Souka fundadas por san Caritón, para ver de retirarse en la más discreta, pues era brillantísimo a la par que afable y de buen trato, y la gloria le perseguía por doquier. Se decidió por la de Pharan, más próxima a Jerusalén. Pero al cabo de 5 años se vio impelido a abandonar aquel lugar y retirarse a la gruta de Dabor con otro santo varón, Teoctisto. Pero también allí fueron descubiertos, y se les agregaron otros cristianos deseosos de imitar aquella vida. Allí tuvo lugar en 421 la curación de Terebón, hijo de Aspebet, musulmán, que acudió desde Caldea en busca de Eutimio con gran séquito, y que al recobrar su hijo la salud instantáneamente por obra del ermitaño, se convirtió al cristianismo con todo su séquito. Volvió a cambiar de lugar para poder entregarse a la oración y a la contemplación. Llegó a Sabel, al sur de Palestina, cerca del mar Muerto, donde estuvo en contacto más directo con los árabes, a quienes trataba como si fuesen sus propios hermanos, por lo que se convirtieron en gran número. Consiguió asimismo unificar la iglesia oriental en torno al concilio de Calcedonia, cuarto ecuménico y convirtió a la emperatriz Eudoxia.

San Eutimio obispo de Sades de Lidia, sufrió el martirio el año 840 por orden del emperador Teófilo. En el conflicto ocasionado por los iconoclastas, Eutimio se distinguió por el fervor con que defendió las imágenes en el culto religioso. Pero habiendo tomado partido el emperador Nicéforo por los iconoclastas, condenó a Eutimio al destierro, con el que empezó su calvario.

Celebran su onomástica los Eutimios el 20 de enero (San Eutimio abad), el 11 de marzo (San Eutimio obispo y mártir), el 5 de mayo (San Eutimio mártir), el 29 de agosto y el 24 de diciembre (San Eutimio mártir).

El hecho de que sea poco común entre nosotros el nombre de Eutimio, no le resta nada del valor que tiene entre los griegos, a cuya cultura pertenece. Valor que le viene no sólo de su significado, sino también de los santos que con tanto coraje se ganaron el respeto y la admiración de todos. ¡Felicidades!

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