San Eutimio abad nació el año 377 en Melitina, capital
de la Pequeña Armenia. A los tres años quedó huérfano de padre, y a los diecinueve fue
ordenado sacerdote y al poco tiempo fue nombrado archimandrita de todos los monasterios de
alrededor de la ciudad. Hacia el año 405 ingresó en un monasterio. Desde su estado
monástico fue haciendo estancias por diversos monasterios; en primer lugar por los de los
Santos Lugares, y luego visitó las célebres lauras de Pharan, Douka y Souka fundadas por
san Caritón, para ver de retirarse en la más discreta, pues era brillantísimo a la par
que afable y de buen trato, y la gloria le perseguía por doquier. Se decidió por la de
Pharan, más próxima a Jerusalén. Pero al cabo de 5 años se vio impelido a abandonar
aquel lugar y retirarse a la gruta de Dabor con otro santo varón, Teoctisto. Pero
también allí fueron descubiertos, y se les agregaron otros cristianos deseosos de imitar
aquella vida. Allí tuvo lugar en 421 la curación de Terebón, hijo de Aspebet,
musulmán, que acudió desde Caldea en busca de Eutimio con gran séquito, y que al
recobrar su hijo la salud instantáneamente por obra del ermitaño, se convirtió al
cristianismo con todo su séquito. Volvió a cambiar de lugar para poder entregarse a la
oración y a la contemplación. Llegó a Sabel, al sur de Palestina, cerca del mar Muerto,
donde estuvo en contacto más directo con los árabes, a quienes trataba como si fuesen
sus propios hermanos, por lo que se convirtieron en gran número. Consiguió asimismo
unificar la iglesia oriental en torno al concilio de Calcedonia, cuarto ecuménico y
convirtió a la emperatriz Eudoxia.
San Eutimio obispo de Sades de Lidia, sufrió el martirio
el año 840 por orden del emperador Teófilo. En el conflicto ocasionado por los
iconoclastas, Eutimio se distinguió por el fervor con que defendió las imágenes en el
culto religioso. Pero habiendo tomado partido el emperador Nicéforo por los iconoclastas,
condenó a Eutimio al destierro, con el que empezó su calvario.
Celebran su onomástica los Eutimios el 20 de enero (San
Eutimio abad), el 11 de marzo (San Eutimio obispo y mártir), el 5 de mayo (San Eutimio
mártir), el 29 de agosto y el 24 de diciembre (San Eutimio mártir).
El hecho de que sea poco común entre nosotros el nombre de
Eutimio, no le resta nada del valor que tiene entre los griegos, a cuya cultura pertenece.
Valor que le viene no sólo de su significado, sino también de los santos que con tanto
coraje se ganaron el respeto y la admiración de todos. ¡Felicidades!