LAS COSAS Y SUS NOMBRES  NOMINA RERUM                                    Mariano Arnal


ALIAS 

Alius, alia, aliud no ha dejado más recuerdo en español que el arcaico ál con el significado de “otra cosa”: lo ál = lo otro, y del derivado alienus, a, um, la forma evolucionada ajeno con sus derivados enajenar, enajenación, y la forma culta alienación. Procede del griego alloV (ál.los), con igual significado, y lo traducimos como otro (entre varios), distinto, diferente. Las lenguas románicas se pasaron al adjetivo alter, áltera, álterum, para expresar lo que correspondía a alius, que por evolución fonética quedó en otro. Este cambio debió producirse ya en el latín hablado, puesto que lo vemos extendido a todas las lenguas románicas. En cualquier caso se trata de raíces muy próximas tanto en forma como en significado, como en uso, por lo que los hablantes acabaron descartando la más débil. 

La raíz ali- tuvo un considerable desarrollo: además de la desinencia us, a, um, incorporó la desinencia enus, a, um, que dio lugar a nuevas derivaciones. Del adjetivo alius, a, um se formaron los adverbios áliter, aliúsmodi (de otro modo), álibi (en otro lugar), alícubi (en alguna parte), alicunde (de alguna parte), alio (hacia otra parte), alioquin (de otro modo), aliorsum (hacia otro lugar). Y dio lugar a numerosos compuestos: de áliquis (alius más quis, cuyo acusativo es áliquem), deriva alguien, otra huella, junto con alguno y algo, de alius en nuestra lengua. La lista de compuestos es considerable, pero no ha dejado rastro en las lenguas románicas. 

El adverbio alias, en cambio, ha pasado tal y cual a las lenguas occidentales, como expresión latina, pero con una absoluta reducción de su significado. En realidad el latín clásico nunca empleó este adverbio en el sentido en que lo hacemos nosotros, aunque bien pudo hacerlo, porque no se desvía en exceso del tronco significativo. En latín se emplea alias para indicar diferencias de tiempo, de lugar o de modo: Plura scribemus alias, escribiremos más cosas en otra ocasión; alias… nunc autem, otras veces… ahora en cambio; quamquam alias, aunque por otro concepto; non alias, nunca jamás; non alias quam, por ningún otro motivo, en ningún otro caso, sin ninguna otra condición; non alias nisi (ya en el bajo latín), no de otra manera que. 

No he conseguido documentarme sobre el tiempo en que incorporan nuestras lenguas este latinismo, pero parece bastante moderno. Lo único que podría avalar su antigüedad es precisamente la ligera desviación de significado con respecto al genuino alias latino, porque cuesta creer que se haya incorporado erróneamente. En cualquier caso, el valor léxico que actualmente tiene es el de “expresión latina que equivale a “por otro nombre” y se antepone al sobrenombre con que son conocidos algunos escritores o artistas antiguos. También a los apodos usados en los pueblos y a los que se usan entre toreros o artistas populares o entre la gente del hampa. No se aplica a los seudónimos que toman a veces los escritores o artistas modernos. He transcrito del María Moliner. La Espasa aporta un dato curioso: dice que alias se representa con el grafismo (a). Es de destacar que al emplearse el alias para referirse a la gente de mal vivir, la gente honrada prefiere hablar de seudónimo que de alias.