LAS COSAS Y SUS NOMBRES  NOMINA RERUM                                    Mariano Arnal

PANFLETO 

Es un anglicismo calcado de pamphlet, palabra con la que se denomina el tratado o ensayo corto sobre un tema de actualidad controvertido. Esta palabra entró en nuestra lengua como nombre despectivo de los tratados doctrinales breves, por lo general políticos, que se dedican más que a defender una doctrina, a atacar a otra, usando de preferencia el sarcasmo, la ridiculización del contrario y hasta el insulto personal. Los primeros que lucieron el nombre de panfletistas lo llevaron con honor, pues no tenía esas connotaciones negativas. Pero pronto se encontró que ese pequeño formato (siempre por debajo de las 80 páginas) tenía mucha salida y se empleó para las guerras políticas e ideológicas más sucias. De ahí que para nosotros tenga tan mal nombre el panfleto. 

Según el Webster`s esta palabra proviene del diminutivo de Pámphilus, que sería Pamphiletus y por la caída de esa i en posición tan débil quedaría en Pamphletus. Es bastante verosímil esta etimología, puesto que remite a una comedia del siglo XII, el Liber Pámphili, más conocido como Pámphilus de amore, un clásico de la edad media, escrito en latín, en el que se inspiraron el Libro de buen Amor del Arcipreste de Hita (calcó las estrofas 580 a 891 del Pámphilus) y la Celestina, que copia el argumento del enamorado que recurre a una alcahueta para que le allane el camino hacia la amada. El protagonista de esta comedia es Pánfilo, un tonto bobalicón que se convirtió en paradigma de la ingenuidad. Por eso hasta hoy se sigue llamando pánfilo al que se deja engañar fácilmente. 

Pánfilo, a, se llama al lento, pausado, al que se mueve con desidia, al tonto, al cándido, al incauto. También se dio el nombre de pánfilo a un juego de burla, consistente en apagar una vela al tiempo que se pronuncia “pánfilo” y a un juego de cartas. En Argentina se forjó el término panfiloquio, quia para referirse al tonto y necio, al que dice pamplinas o hace tonterías. El nombre griego, nobilísimo si no estuviese tan desacreditado por la comedia, pone ya sobre la pista: es realmente de esos que marcan al que lo lleva. PanjiloV (pánfilos) está compuesto por pan (pan) =todo y jiloV (fílos) =amante, que vendría a ser el que lo ama todo, el que vive enamorado y encantado de todo, el que todo le parece bien.  

Esa es la materia prima del panfleto, la seguridad de que el destinatario es un pánfilo, bobalicón que se chupa el dedo. De ahí que el panfleto además de ser un insulto explícito para aquel o aquellos contra quienes va dirigido, es también un insulto implícito (y no por ello menos ofensivo) para aquellos a quienes va dirigido, a quienes se pretende adoctrinar. 

Lamentablemente está de moda la comunicación panfletaria, el modo propio de la agitación. Un panfleto auténtico de unas decenas de páginas aún sería una bendición. Pero los políticos han acostumbrado al público a economizar ideas y palabras, y han llegado a la mínima expresión comunicativa: la del rosario de lugares comunes o la más sintética aún del eslogan. Un insulto a la inteligencia.