MANIFIESTO ECOLOGICO-SOLO TENEMOS UN HOGAR...
AL MENOS DE MOMENTO.   

        El hueso del albaricoque está ahora en eso del crecimiento sostenido. Algo que no comprendo muy bien, tal vez porque la señorona Economía y quien les habla no nos llevamos...ni bien ni mal. Carece de esos atractivos que me ponen...es gorda, bien vestida, más bien fea si se la mira detenidamente y huele a putrefacto a pesar de las capas de fuertes perfumes que la cubren de los pies a la cabeza.

Digo, y puede que no me equivoque, que eso del crecimiento sostenido dependerá del techo de nuestro hogar. En mi caso, que soy bajito, podría seguir creciendo un centímetro cada año y me moriría de viejo antes de alcanzar el techo. Pero aunque la señora Economía sea muy bajita, casi todas las gordas lo son, tiene ínfulas de inmortalidad, y claro, así no se puede, porque aunque dicha señora –que tiene todos mis respetos- sea muy bajita y el techo de su hogar muy alto –pongamos las estrellas- si va a vivir para siempre, aunque solo creciera un milímetro anual, terminaría por darse un buen coscorrón contra el techo. No es que me importe mucho, entre otras cosas porque no estaré aquí para soportar sus chillidos histéricos, pero puede que a algún retoño de mi simiente se le horaden los tímpanos ante esos gritos destemplados y no es por nada pero tengo un especial afecto por esos hipotéticos retoños, ustedes me disculparán.  

Si el hogar donde vivimos es de todos me temo que o la señorona Economía adelgaza un poco poniéndose a dieta o pronto no cogeremos ni los más delgados. Ademas, no es por nada, pero sus desechos inundan nuestro retrete y sus olores, con perdón, atufan a leguas de distancia. Cada vez que me toca ir al retrete detrás de tan digna señora me persigno y me pongo una pinza en las narices. Los desechos son naturales, forman parte de la humillación a que nos somete la naturaleza biológica humana, pero podríamos tener un poco más de cuidado, digo yo. O al menos que no me pongan siempre detrás de esa gorda a la hora de ir al retrete. Ahora, encima, a tan digna señora se le ocurre pasear por todas partes cada tres por cuatro. Debe de ser por esa moda de la globalización. Con ello atasca los retretes de medio mundo y encima pone los dientes largos a tanto ciudadano tercermundista que no ha visto algo gordo en toda su vida y menos una señora tan gorda. Y dejemos los chistes soeces para otra ocasión que no está el horno para bollos. Porque no me negará usted, señorita o señorito, que después de unos días de ayuno y abstinencia ni ustedes ni nadie estaría por la labor; ni siquiera por labores muy placenteras, ustedes me entienden y yo me comprendo. Que los delgaduchos esos sí están por la labor; bueno, hijos míos, si no tenemos para comer procuremos que al menos una parte del cuerpo engorde aunque solo sea un instante. ¡Que luego nacen retoños como hojas de árbol frondoso!, y qué van a hacer esos delgaduchos si nadie les enseña el baile de un pasito “palante” y otro “pa tras”. Me temo que eso que está pensando usted señorona Economía no está ni medio bien, eso de castrar o convertirse en clitoricida, no es digno de tan gran señora. Imagínese usted que la clitoricidan y ya no vuelve a tener orgasmos en su vida, vea usted los niños guapos, musculosos y bien vestidos que vea. Ya sé que a usted eso no le preocupa mucho pero imagínese que la paladizan, o como se diga que soy “mu burro” para esto del lenguaje, y pierde el paladar a la primera de cambio. ¿Cómo va a seguir disfrutando de tan exquisitos manjares como llegan a su boca?. Puede seguir engordando como una elefanta “preñá” y no disfrutará nada, lo que es nada. Ni orgasmos ni paladasmos, va usted buena, digna señora...  

A lo mejor, tal vez, si no me equivoco –como soy tan burro me paso el día pidiendo disculpas- una dieta suave permitiría que dejara unas toneladas de fofa carne que se podría repartir entre los delgaduchos que dejarían de pensar en engordar esa parte del cuerpo tan “poblemática”. Aparte de que la contaminación disminuiría, vamos digo yo, al menos dejaría de sufrir durante un ciclo, aunque sea cortito, esas ventosidades suyas, digna señora –y no se ofenda- pero hay días que ni todo el perfume del mundo podría ocultar semejante putrefacción.

¿Y qué me dice del derritimiento, o como se diga, de los polos?. Que no parece sino que ha ido usted allí a ventosear para que nadie la oiga ni la huela. ¿Y eso de los diluvios universales que ahora actúan en plan zonal, como si odiaran la globalización?. Pues no parece sino que usted se ha tronchado de risa por allí en una de sus visitas globalizadoras y se ha orinado –con perdón- en sus enormes bragas. Y todavía hay a quien le extraña que el Danubio venga “crecío”. El mozo “tié” que venir furioso, se ha tragado todo el líquido cuando usted se ha puesto a escurrir esa prenda íntima en sus orillas.

Sí ya sé que no es “pa reirse” cuando a uno le quitan la vida, lo único que realmente tiene -¡y “pa lo que dura”!- pero si no me tomase las tragedias de mi hogar a risa ya me habría “suicidiado”, que están las cosas muy mal por nuestro querido hogar ahora que usted se ha marchado a dar vueltas como un satélite espía alrededor del mundo.

Por cierto, digna señora, que no me parece ni medio bien que ande usted por ahí siempre del brazo de señorones gordos y encopetados que si viniera alguna vez conmigo, bajito y delgaducho como soy, ya le habría puesto a dieta y hasta “enseñao” la danza de un pasito palante y otro patrás. ¡Que vá usted en “mu malas” compañías, digna señora.

Y ahora a ver si llego al correo que quiero que esos del “Griinpeace” me publiquen este manifiesto, a ver si entre “tós” podemos arreglar nuestro hogar que no hay mas  que uno a no ser que nos visiten los marcianitos y confiesen que eso del planeta rojo era una engañifa, un enorme toldo rojo que ponen cubriendo su planeta en cuanto “qui se” enteraron de que mandábamos los cohetes al espacio. Que no se porqué me da en la nariz que eso de mundos deshabitados en la Galaxia es una gran manipuleision o como se diga de sus habitantes en cuanto “qui se” enteraron de que la raza humana iba a salir al espacio. Porque no me negará usted, digna señora, que somos los más guarros de la Galaxia y tal vez los más malos, que ni los flims de holligood han podido inventar malos más malos que nosotros.  

A pesar de ello le mando un suave abrazo, digna señora, que no “pue” ser fuerte porque no abarco su cintura de avispa –y esto va con retranca- pero a pesar de ello la quiero no en vano me da de mamar “tós “ los días a sus ubres enormes de matrona robusta, que ya ha conseguido que me ponga a cien solo de pensarlo. Me voy “disparao” al retrete y espero que sus olores ya se hayan “atenuao”.

 Que me acabo de enterar que otro petrolero se ha “escoñao” y perdón por la expresión en la Costa de la Muerte, que no parece sino que aquello sea el cementerio de los petroleros y como esto siga así me voy a ir a Marte y me meto debajo el toldo, que me han dicho que las marcianitas son bocaíto de nata, oigan. Que esto se acaba, oiga, que nunca venderé más barato. Dos manifiestos a un rial (uy, perdón, que como soy tan mayor se me ha “quidiao” lo del rial, que ahora son euros o economeuros o lo que sea).

Adiós y no os descuidéis mucho porque la próxima postal va a ir desde Marte.   

Y que perdonen las señoras por meterlas en esta danza macabra pero como en nuestra lengua Economía es femenino “pues” se me ha “ocurrío” que el “señor Economío” no pegaba mucho aunque los que manejen el “cotarro” sean los señores políticos y los señores economistas y los señores...que todos son señores y así nos va, que las señoras tienen otra manera de hacer las cosas, más dulce, más suave...y no es por “na” pero más inteligente. Desde aquí hago un llamado a las señoras a ver si se ponen al tajo y nos gobiernan lo suficiente para que esto cambie (me acabo de acordar de la señora Tacheer o como se diga y es que en “toas” partes hay algún garbanzo negro).

  Que “na” más. Que este paleto será “mu” paleto pero en mi pueblo cuidábamos mejor las cosas...hasta que llegó la globalización, que no sé qué será pero “too” lo está “istropiando”.

Cesar Garcia   ermantis@usuarios.retecal.es