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 INDICE - LÉXICO - ETIMOLOGIAS - ORIGEN DE LAS PALABRAS

EL ALMANAQUE & LA CASA DEL LIBRO

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OBLIGATORIEDAD

Es un palabrote de esos que es inevitable formar cuando hay que entrar en metafísicas. El diccionario nos dirá que es la cualidad de obligatorio. Es por tanto la sustantivación de ese adjetivo derivado de obligar. Pero fijémonos en el paso intermedio antes de llegar al núcleo léxico. La desinencia "-torio" deriva de la más frecuente "-dor"; es decir que detrás de lo obligatorio, se esconde un obligador. No tenemos este término en nuestro vocabulario; pero nos sería bien fácil identificarlo y asignarle su significado exacto si lo tuviésemos. Si la desinencia "-dor" es de oficio y ejercicio, obligador sería el que se dedica a obligar. La única diferencia semántica entre obligador y obligatorio es que el sujeto actor del primer adjetivo ha de ser una persona; mientras que en el segundo son las cosas las que se supone que ejercen por sí mismas la acción de obligar. Y no es en absoluto irrelevante que la lengua haya preferido el uno al otro. Es un claro exponente de la interiorización de las obligaciones, llamada habitualmente conciencia.

Es largo el recorrido cultural que hay entre el primitivo obligar y el modernísimo obligatorio. El lexema "ligar" (ligare en latín) nos recuerda que estamos hablando de algo tan físico como atar. Y el prefijo ob nos indica que se trata de atarnos no en nosotros mismos, sino a algo o a alguien; y que una vez atados, nuestros movimientos ya no estarán sujetos a nuestra voluntad (y ni siquiera a nuestra necesidad), sino a aquel o a aquello a que estamos atados. Fue ahí donde empezó nuestra domesticación. Luego vendrían en paralelo el deber (estamos hablando ya de deudas; la esclavitud ha quedado atrás, que por no poder tener, un esclavo ni deudas puede) y la obligación. Observemos que en este sustantivo de acción no existe actor, como ocurre en obligador y obligatorio; por tanto se da por supuesto que ha de ejercer cada uno en forma reflexiva la acción de obligar-se.

Y como algún motivo ha de haber para que eche a andar un carro tan pesado, era preciso atar bien atadas las obligaciones: el motivo sería el deber o deuda. De la sujeción por esclavitud, se pasó a la sujeción por endeudamiento. El hombre libre podía ser reducido a la esclavitud por no pagar sus deudas. Y si esa esclavitud había de ser a perpetuidad (ese carácter tiene el trabajo), la deuda no debía extinguirse nunca. Ese es el deber, la deuda (con quien sea) que nunca se acaba de pagar. En la escuela, una de las formas del deber serán los deberes.

¿Y qué es finalmente la obligatoriedad? Pues será aquella cualidad por la que predicamos de algo o de alguien que tiene y ejerce la facultad de obligar. Al referirnos a la obligatoriedad de la enseñanza, expresamos que ésta tiene como oficio (debajo está agazapado el obligador) obligar. Y si esta facultad es la única que se explicita, será por considerarse la que mejor la define y resume. No andaríamos nada desencaminados por tanto si en vez de leer "Enseñanza Secundaria Obligatoria", leyésemos "Enseñanza secundaria Obligadora", porque aquello que realmente la distingue, la define y la marca profundamente, es su obligatoriedad.

Mariano Arnal

 


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