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IRRESPONSABILIDAD

Aunque suene raro, éste es un privilegio de reyes. Constitucional, claro está. Si llamamos irresponsables al rey y a los maestros, no es con ánimo de insulto o descalificación, ¡Dios nos libre!, sino sólo por referirnos a ese singular privilegio constitucional del rey y consuetudinario de los maestros. Esto es así porque "el rey reina, pero no gobierna": en el ejercicio de su más alta representación del estado, se limita a seguir las pautas e instrucciones que emanan del gobierno, el único responsable de sus propios actos, y de las actuaciones políticas del rey.

Prácticamente lo mismo ocurre en el aula: en ella, el maestro reina, pero no gobierna. El maestro no tiene las facultades ni de admisión ni de programación, ni de persecución y sanción de las conductas contrarias al buen orden y a la disciplina (la sanción máxima es la expulsión definitiva), actos esenciales de gobierno del aula; con lo que efectivamente allí está reinando, pero no gobernando. Y en muchos casos ocurre que cuando el maestro gobierna el aula además de reinar en ella, es porque les usurpa funciones a los auténticos gobernadores de su aula, que son el estado en calidad de poder legislativo y ejecutivo, y los padres (parte esencial además del Consejo escolar) en calidad de poder judicial.

Cuando el absolutismo del maestro, en muchos casos en forma de despotismo (y no siempre ilustrado), era el régimen de gobierno del aula, era en efecto el maestro quien mandaba en ella, como el zapatero manda en su zapatería y cada maestro en su taller. Él se entendía directamente con el padre del alumno, y con él concertaba programa, horario y precio, y sólo a él le rendía cuentas; y efectivamente las rendía alumno por alumno en el momento de cobrar. Pero desde que el maestro dejó de ser el único responsable de su aula unitaria creada por él mismo, para convertirse en uno más de en complejo sistema de corresponsabilidades; a partir de ese momento se inició el recorte efectivo no sólo de su poder y autoridad en el aula, sino también de su responsabilidad. Empezó dejando de ser responsable único de cada alumno y de toda la clase, para llegar a la situación de irresponsabilidad absoluta por lo que se refiere al alumno individual, e irresponsabilidad relativa en cuanto a la totalidad del aula.

Hoy a nadie se le ocurre (¡ni siquiera a los padres!) pedirle responsabilidades al maestro por lo que hace día a día el alumno en el aula. El alumno puede pasarse horas y días y meses y años en el aula sin hacer absolutamente nada (y estos casos abundan cada vez más) o haciendo entre poco y muy poco, e incluso no dejando hacer a los demás, sin que nadie le pida cuentas al maestro por ello. No es su responsabilidad, no forma parte de sus responsabilidades lo que hace cada alumno en el aula, ni objetivamente puede serlo, porque no es él quien toma las decisiones en el aula respecto de cada alumno, que todos y cada uno están ahí por obligación, una obligación que no es él quien se la impone. He ahí cómo se ha consagrado el principio de irresponsabilidad del profesor en el aula, tan sagrado como el del rey; porque como éste, el maestro reina, pero no gobierna, que él es un gobernado más del sistema.

Mariano Arnal

 

 


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