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DISYUNTIVA

¿Qué es una conjunción disyuntiva? Pues salvando la aparente contradictio in términis, es esa pieza del lenguaje que nos permite poner juntas cosas que no pueden estarlo en la realidad, y precisamente para expresar ese fenómeno. La primera conclusión que se saca de ahí, es que con el lenguaje podemos montar construcciones absolutamente imposibles en la realidad; que podemos construir mentiras que ofrezcan una bella y hasta seductora apariencia. Para la gramática existe una forma de unir (conjunción) separando (disyuntiva); pero esa pirueta sólo se puede hacer con palabras, no con cosas reales. O una cosa u otra; o blanco o negro; o amigo o enemigo; o conmigo o contra mí. Ninguna de estas cosas puede coexistir simultáneamente con la otra.

¿A qué llamamos disyuntiva fuera de la gramática, en la realidad? Llamamos así a la alternativa ante la que uno se encuentra, a la necesidad de elegir entre dos cosas que se excluyen mutuamente. La palabra nos permite mantener todo el tiempo que queramos la ficción de que por ejemplo nos mantenemos como amigos y enemigos de alguien al mismo tiempo. Como la simultaneidad literal es imposible, el procedimiento empleado suele ser una de cal y otra de arena; ahora amigos a partir un piñón, ahora a partirnos la cara. Esas son las falsas disyuntivas, que más debieran llamarse alternativas, es decir que establecen turnos o alternancias entre sí. Ora… ora, ahora… ahora, ya… ya, bien… bien están clasificadas por la gramática como conjunciones disyuntivas, pero son realmente alternativas, es decir que los dos términos de la proposición no se excluyen mutuamente, sino que establecen incluso una alternancia entre sí.

Se puede mantener un discurso ambiguo mientras el interlocutor esté dispuesto a escucharlo, más aún mientras esté interesado en escuchar precisamente ese discurso; porque los discursos se hacen a la medida del oyente; si los oyentes son diversos, o el discurso será tan ambiguo que ambos puedan escuchar lo que quieran, o se hará alternativamente un discurso a gusto de unos y el contrario a gusto de los otros. Pero cuando uno de los dos interlocutores se harta de la ambigüedad o de la contradicción constante y plantea la disyuntiva, y no precisamente en el discurso, sino en la realidad, entonces es inevitable abrazar una opción inequívocamente y repudiar la otra con igual claridad. Los disyuntores están precisamente para eso en las instalaciones eléctricas. De lo que se trata es de desconectar, de desunir, de interrumpir el fluido eléctrico. Su función es evitar que se averíe toda la línea por verse sometida a soportar cargas excesivas.

Jungo, júngere, junxi, junctum, que nos da juntar – junto – junta es de la raíz jug, de la que proviene yugo. Precisamente de jugum viene el verbo júngere, siendo su origen más remoto el sustantivo griego zugoV (tzygós), que significa yugo. La imagen más persistente del juntar es pues el yugo (la mantenemos en el conjugium y en lo conyugal). De ahí conjúngere es ligar una cosa con otra; y disjúngere (el prefijo dis indica lo contrario de lo que expresa el lexema al que va unido) es literalmente desunir, separar aquello que está mezclado, revuelto, unido. He ahí la disyuntiva, acabar con el sí pero no, forzar el sí o el no.

Mariano Arnal

 


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