CENSO
Es éste un término con un enorme poso histórico, que requiere
detenimiento. Vayamos pues con calma, y empecemos por el diccionario:
Padrón o lista que los censores romanos hacían de las personas y
haciendas. Proviene de la palabra latina census census, con
el significado de censo, lista o padrón que confeccionaban los censores
romanos cada 5 años, en el que dejaban constancia del nombre, la familia
y los bienes de los ciudadanos; por medio del censo se determinaban las
clases, las centurias (reclutamiento para el ejército) y los impuestos.
Llamaban también censo los romanos a los registros del censo y a
las listas de los censores (contribuyentes). Se llamaba asimismo
censo a la fortuna reconocida de los ciudadanos, que estaban
clasificados según una escala censal: el censo de un senador (census
senatorius) era de 800.000 sestercios. Quien no estaba en esta
categoría censal no podía aspirar a ser miembro del senado. Por eso el
nombre de censo se extendía también a las propiedades sobre las
que tenía uno todos los derechos civiles y sobre las que pagaba
religiosamente los impuestos. In censum referre o e censo
deferre era incluir o excluir algo en la declaración de los bienes,
algo equivalente al registro de la propiedad. Un último significado que
se le dio al término censo fue el de contribución o tributo que
entre los antiguos romanos se pagaba por cabeza, en reconocimiento de
vasallaje y sumisión. Tenemos pues que el censo es para los
romanos a un tiempo la lista de los ciudadanos, la lista de sus bienes,
la determinación de las categorías de los ciudadanos en razón de sus
bienes, y un tributo de vasallaje.
Todos los significados que se han derivado de esta palabra estaban
contenidos ya en la original latina. Así llamamos censo al padrón
o lista de la población y riqueza de una nación o pueblo. A la pensión
que anualmente pagaban algunas iglesias a su prelado en reconocimiento
de su superioridad o jerarquía. Y en la misma línea se denominó así al
contrato por el cual uno vende y otro compra el derecho de recibir una
pensión anual.
De ahí pasamos a las expresiones en que se emplea esta palabra: así
censo de agua era la cuota que pagaba a la villa cada finca a la
que ésta llegaba, en razón de la que consumiese; censo de por vida
el que se imponía por una o más vidas; censo mixto, el que se
imponía sobre una finca, quedando además obligada la persona, de modo
que aunque desapareciese la finca, sería exigible el censo o renta a la
persona que lo contrata; cargar un censo era imponer una cuota o
impuesto sobre una casa, hacienda, etc.; constituir un censo o
fundar un censo, poner a disposición una finca o cualesquiera otros
bienes para obtener de ellos una renta. No es mal censo, se dice
irónicamente cuando algo es bastante menos rentable de lo que podría
ser. Ser algo un censo, o ser un censo perpetuo, se dice
de los gastos que se echa uno encima y no hay manera de liberarse de él.
El uso económico de la palabra censo ha caído en desuso,
sustituido por otras figuras de tipo impositivo y bancario; se ha
mantenido sin embargo en toda su vigencia en el ámbito electoral, en
competencia con el padrón.
Mariano Arnal