HUMBERTO

De origen germánico, su forma original fue probablemente Hunberet. Teniendo en cuenta que Hunn significa "gran oso", y berht "brillante", "renombrado", "famoso", "extraordinario", Humberto significaría "extraordinario gran oso". No perdamos de vista que para los germánicos el oso era la encarnación de la fuerza ejercida con prudencia. Este nombre no llegó a popularizarse, sino que se mantuvo como exclusivo de algunas casas nobles, entre ellas la casa real italiana. Hoy día se ha extendido más su uso, a raíz de los Humbertos que últimamente han prestigiado el nombre.

San Humberto de Romans (1200-1277) fue un célebre dominico que dio un gran impulso a la Orden de los Predicadores. Nació en Romans, y ya de muy joven ingresó en uno de los conventos que tenía la Orden en París (1224). Destacó por su gran amor al estudio y por su santidad, infrecuente en aquella época, por lo que fue nombrado prior del convento de Lyon. En 1244 fue elegido provincial de todos los conventos dominicos de Francia y en 1254 superior y responsable de toda la Orden. Emprendió una reforma profunda tanto del culto como de las normas de vida de los padres Predicadores, y fue el iniciador de las Vitae Fratrum, en que se recogen las vidas de los dominicos que se distinguieron por su santidad o por su ciencia. Los Humbertos celebran su onomástica el 16 y 17 de diciembre. La Iglesia recuerda también a otro santo de este nombre el 25 de marzo, fiesta de san Humberto de Morailles, también religioso, que murió hacia el año 682.

Tres condes de Saboya llevaron el nombre de Humberto. Del primero de la dinastía sólo se tienen algunas noticias por crónicas tardías. Parece que esta dinastía se fundó por los alrededores del año 1000. De Humberto II, muerto en 1103 sólo se sabe con certeza que sucedió en el condado a su padre Amadeo II. El tercero de los Humbertos, llamado también el Santo queda en pie que fue hijo y sucesor de Amadeo III. Murió en 1189. Los dos Humbertos más conocidos fueron los que ocuparon el trono de Italia. Humberto I reinó de 1878 a 1900. Era hijo y sucesor de Víctor Manuel II. Promovió la aventura colonial de Abisinia (África), después de formar "la Tríplice" con Alemania y Austria. La aventura acabó en el desastre de Adua (1896). La monarquía tenía poderosos enemigos. Sufrió tres atentados. De los dos primeros se defendió él mismo con su espada y salió ileso. En el tercero, obra del anarquista Bresci, cayó muerto. Humberto II fue rey de Italia del 9 de mayo al 13 de junio de 1946. Hijo de Víctor Manuel III, mantuvo sus distancias con Mussolini. Fue la abdicación de su padre la que le convirtió en rey. Tras el referéndum en que se instauró la república, renunció al trono con dignidad y se retiró a Portugal. Digno de mención es también Humberto de Viena; era el delfín, y se dedicó con entusiasmo y eficacia al delfinado, pero finalmente prefirió la vida religiosa e ingresó en la Orden de Predicadores. Todos los Humbertos que cita la historia se han distinguido por su fortaleza y rectitud. Buenos ejemplos que imitar todos ellos, consecuentes con su nombre que los hace prestigiosos por su fuerza prudentemente administrada. ¡Felicidades!

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