Gerencia en Acción  
RESULTADOS DE LOS ÍNDICES VENEZOLANOS DE CONTROL DE GESTIÓN   Chichí Páez 

 “¿Son tan distintas las entidades públicas de las entidades privadas que es necesario definir dos tipos de administración para ser aplicadas respectivamente a cada una de estas categorías?” J. M Beltrán 

En el espacio de la semana pasada  se desarrolló la importancia del uso de los Indicadores de Control de Gestión (Balanced Scorecard) como una herramienta estratégica gerencial y se mencionó que lo primordial en la utilización de los Indicadores de Control de Gestión (ICG), no era solamente la consecución de los objetivos organizacionales formulados, sino obtenerlos con el mejor proceso y por supuesto el más económico, bajo ese orden de ideas el concepto de gestión se debe interpretar de la siguiente forma: es la acción de lograr las metas de la empresa, por medio del uso inteligente de las habilidades o destrezas (competencias)  que son cruciales para el éxito de la actuación gerencial”. Es circunstancial y fortuita, por cuanto depende de muchos elementos tales como: la cultura organizacional, la arquitectura organizacional diseñada, las propias características del entorno interno, la razón  de ser de la organización, la tecnología empleada, los procesos operativos y una gran gama de variables necesarias e indispensables. 

Estos escenarios se reproducen tanto en las organizaciones públicas como en las privadas. En consecuencia la respuesta a la interrogante que aparece en la parte superior de este espacio y que motiva a la lectura del mismo  es un contundente: ¡NO! Estos indicadores son valederos para ambos escenarios y, por tal razón son una herramienta imprescindible para valorizar la gestión de los líderes que tienen la responsabilidad de conducir a las instituciones por el mejor camino para el logro de sus metas y objetivos, además que la gestión desde el punto de vista gerencial en particularidad es una sola y que las funciones genéricas administrativas de los líderes como son: la planificación, la organización, la dirección y el control;  son de obligatoria ejecución tanto el sector público como en el privado.  Sin lugar a dudas que en los entornos públicos existen muchas leyes y reglamentaciones que en la mayoría de los casos coartan la gestión gerencial, pero que en otras oportunidades dichas restricciones estimulan nuevas y mejores oportunidades en comparación con el sector privado, donde dichas restricciones y limitaciones no tienen aplicación. 

De acuerdo  con el organismo internacional de la Naciones Unidades para el Desarrollo Humano (PNUD) los objetivos de toda gerencia pública y fundamentalmente en los países en vías de desarrollo son los siguientes:  1º) Reducir la pobreza crítica; 2º) aumentar el nivel de escolaridad  a nivel básico, 3º) mejorar la calidad de la educación básica; 4º) mejorar los recursos docentes. 

Siendo los  Indicadores de Control de Gestión (ICG) para cada uno  de dichos objetivos en ese mismo orden los siguientes: 1º) Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) después de la ejecución de algún proyecto relacionado con dicho objetivo/Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) antes del programa; 2º) Número de personas que permanecen por lo menos dos años en el programa/número de personas que ingresaron al programa; 3º) Población que accede al siguiente nivel de educación diversificada después del programa/Población que accede al siguiente nivel de educación diversificada antes del programa y 4º) Número de docentes que permanecen por lo menos dos años en el programa/Número de docentes que ingresaron al programa.  Estos indicadores se deberían completar con la valorización de la eficiencia, eficacia y efectividad de los mismos. 

En referencia al primer indicador: “Índice de Pobreza Crítica o Extrema” (IPC) el organismo oficialista venezolano el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informa que el 54% de los hogares venezolanos viven en pobreza extrema, es decir que existen 570.112 familias más en comparación con el segundo semestre del año 1999 (primer año de este régimen)  y que entre finales de ese año y el primer semestre del presente año un total de 956.260 hogares venezolanos ingresaron al grupo de los que viven en pobreza extrema. Es interesante mencionar de la data del INE lo siguiente: en el año 1999 (primer año de la revolución bonita) el porcentaje de familias en pobreza extrema era de 9.9%, es decir, 493.000 hogares y que hoy día el porcentaje es de 12.7%, son 733.000 hogares que viven en esta desgracia.  La metodología que mide la pobreza por el nivel de ingreso familiar, demuestra que existen en el país 2.985.332 hogares pobres, es decir, no ganan suficiente dinero para comprar la canasta básica que incluye alimentación, vivienda, servicio, transporte y vestido. El ingreso promedio mensual de un hogar de pobreza extrema es Bs. 151.700,00 

Otro muy preocupante por cierto es el índice de desempleo que en diciembre de 1998 (fecha de inicio de este régimen) era de un 18% y en los actuales momentos (sep/03) es un 33%, constituyéndose este factor como el principal problema de  Venezuela, porcentaje este nunca visto en los cincuenta años de democracia. Como ejemplo, para el tercer trimestre del año 1992 el desempleo no llegaba al 7%. 

Por otra parte cabe mencionar que por naturaleza el venezolano siempre había sido optimista  en enero de 1999 el 45% de los venezolanos tendía hacia este comportamiento, hoy día (sep/03) el 40% de los venezolanos son pesimistas, esto en referencia a los logros de la gestión del actual régimen.

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