Gerencia en Acción  
LA PYME VENEZOLANA: ¡R.I.P.!
(*)               Por Chichí Páez

“Ninguna sociedad crece sostenidamente sobre ingresos que ella no genera. No hay un solo caso en la historia… Donde está tu capital, está tu corazón: nuestras élites dejaron de invertir en el país. Los Eugenios Mendoza desaparecieron… La economía mundial cambió radicalmente y nos quedamos atrás estos veinticinco años”. A. Baptista

Muchos especialistas en desarrollo social, económico y político, han venido insistiendo en los últimos tiempos que el futuro de los países en vía de desarrollo, como Venezuela; está en el sector productivo de la pequeña y mediana industria, que es el segmento en donde se emplea el mayor número de personas tanto calificadas, como operarios generales, los cuales en cualquier nación garantizan el producto, bien o servicio final de alta calidad con miras a que los mismos sean competitivos en el complejo mundo globalizado actual. Ejemplo de esta afirmación la tenemos con los países del eje Asia-Pacífico. El caso de Taiwán es esencialmente interesante para las economías en vías de transformación, por cuanto después de la II Guerra Mundial, era aún una economía básicamente agrícola, hoy día es una nación con una altísima participación de la pequeña y mediana industria (PMI). Definida como empresas con un capital pagado de 1.6 millones de dólares, un promedio de 200 trabajadores y/o con una producción anual al millón de dólares. La PMI en Taiwán representa el 97.2% de la producción, con cerca de más de 795.000 centros empleadores. Ese país, se caracteriza por ser un exportador intensivo en el uso de tecnología, con un crecimiento sostenido de 8.7% en los últimos treinta años. No es el país que más rápido ha crecido, pero sí es el que más estabilidad ha logrado en su crecimiento. 

Venezuela iba por ese camino en las tres últimas décadas del siglo pasado, pero a finales del mismo y al inicio del presente, ha habido una gran hecatombe en el entorno del mundo empresarial venezolano. 

En diciembre de 1998 habían en Venezuela 11.539 centros empleadores, de los cuales habían cerrado sus actividades 5.039 para finales del pasado año. Este decrecimiento se ha acentuado más desde agosto de 2002 al primer trimestre del presente año, por cuanto en dicho período han culminado sus operaciones aproximadamente 1950 industrias. El hecho más significativo es que en la actualidad solamente existen cerca de 4.500 empresas, lo que representa una disminución de 61% en el período diciembre de 2002 a marzo de 2003. De acuerdo con esta realidad el destacado consultor empresarial venezolano Alfredo C. Ángel se hace la siguiente pregunta: ¿Qué deben hacer los empresarios venezolanos en la coyuntura actual? Esta interrogante de acuerdo con el antes mencionado consultor, invita a las siguientes reflexiones: “El cambio está asociado al mejoramiento continuo, no necesariamente a la destrucción de lo básico. Lo básico no es lo viejo, sino lo que constituye un pilar. Lo que es un pilar es ser empresarios y comportase como tales. Mantener eso por encima de todo es la principal fortaleza del sector empresarial”.

El segmento productivo venezolano, concretamente la PYME, en los últimos cinco años ha estado amenazado por muchas decisiones gubernamentales adoptadas en forma unilateral y, hasta cierto punto intransigentes. Entre dichas decisiones se mencionan las siguientes: Control de Cambios, Ley Penal Cambiaria, Control de Precios, Reforma a la Ley Orgánica de Trabajo, Aumento del Salario Mínimo, Inamovilidad Laboral, Legislación de la Seguridad Social, Permisos Fitosanitarios, Licencias de Importación, Verificadoras, Reforma del IVA, Importaciones Masivas y Exoneración de Aranceles, Mercal, Desarticulación de PDVSA, Adjudicaciones Directas, Re-Estructuración del SENIAT, Nuevo Presidente del INCE, Creación de Gremios Paralelos, Ley Orgánica de la Nación, Amenaza de Cogestión, Invasión, Terrorismo e Inseguridad, entre otras.

Estas decisiones unilaterales gubernamentales han traído como consecuencia la paralización y destrucción del aparato productivo nacional, aumento de la informalidad, el desempleo y la pobreza, amenazas a la propiedad privada y al ejercicio de la libertad económica. Por ejemplo la Ley Orgánica de Seguridad de la Nación, que entró en vigencia desde diciembre de 2002 y tiene consecuencias importantes en relación con la supresión del derecho al libre ejercicio de la libertad económica y la garantía a la propiedad privada, en la medida que confiere amplias facultades al Presidente de la República para intervenir tanto la propiedad como el manejo del aparato productivo privado del país.

Bajo estas circunstancias más del 70% de las industrias en todos los segmentos productivos, consideran que la situación actual es “Muy Mala” y/o “Mala” y lo más grave aún, es que menos del 5% de las empresas grandes y pequeñas prevén a corto plazo un mejoramiento de dicha situación caótica industrial. En diciembre de 1998 el 70% del sector productivo opinaba que la situación era “Hacia Buena”, mientras que en el primer trimestre del presente año casi un 60% de los empresarios opinan que la situación es “mala”, lo que demuestra la peor situación del sector industrial en los últimos cincuenta años. Reflejándose una disminución en las importaciones de casi el 100%; de las ventas en un 95%, de la producción y de la capacidad instalada en un 92% y del empleo en casi 65%. Aumentado los precios en más del 55%, de los inventarios en casi 10%. Siendo los cinco principales problemas del sector productivo los siguientes: 1º) dificultad al acceso a divisas; 2º) poca materias primas; 3º) baja en la demanda; 4º) la situación política reinante y 5º) baja rentabilidad.

Las principales conclusiones que se pueden derivar de lo expuesto en los párrafos anteriores, sin temor a equivocaciones son las siguientes: a) más del 70% de las empresas espera disminuir sus niveles de empleo; b) cerca de un 66% de las empresas espera no hacer cambios significativos en sus contrataciones laborales y c) ninguna de las empresas prevé aumentar sustancialmente sus nóminas. 

¡LAS EXPECTATIVAS SOBRE LA ACTIVIDAD ECONÓMICA VENEZOLANA SON NEGATIVAS!

Correo-E: gerenciaenaccion@uc.edu.ve 

(*) La data e información utilizados en este espacio fueron obtenidos vía Internet de: INE, Coindustria, Coninceel, Lucas y Asociados y de ACA Consultores.

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