Gerencia en Acción  
SEMANA DEL ABRAZO EN FAMILIA (LA PAZ COMIENZA EN LA CASA) Chichí Páez

“Ya saben que los jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños y los poderosos las oprimen. Pero no debe ser así entre ustedes. Al contrario el que quiera ser grande entre ustedes, que sea su servidor, y el que quiera ser el primero, que sea esclavo de todos” Marcos 10, 35-45

A partir de hoy y hasta el próximo nueve de los corrientes la Iglesia Católica comienza la tercera celebración de la “Semana del Abrazo en Familia”. EL folleto emitido por la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) de este año, se refiere a las dos versiones anteriores de la siguiente manera: en el año 2001 con el tema “No permitas que la violencia se convierta en algo familiar”, se pretendió concientizar sobre el grave problema de la violencia doméstica. El año pasado el tema central se intitulaba: “Ataca el problema y no la persona”, programa que procuró estimular la reflexión sobre la dinámica de la ira y el odio –dichos fantasmas del alma han estado muy presentes en el último lustro en la querida Venezuela– para aprender a manejar estos sentimientos negativos con el fin de que no desencadenasen en procesos violentos. Después de este escrito, en el mismo folleto se puede leer la siguiente verdad incuestionable: No obstante la violencia en nuestro país no disminuyó, al contrario se ha agudizado más por múltiples causas, sobre todo de orden social, económico y político. (De acuerdo con organismos internacionales y a resultados de recientes investigaciones, Caracas ocupa el “honroso” tercer lugar como una de las ciudades más peligrosas y violentas de Latinoamérica).

En uno de los párrafos del escrito introductorio del mencionado folleto, firmado por el Padre Aldo Fonti, el cual transcribimos a continuación, dice lo siguiente: “Abrazo en Familia 2003 continúa teniendo como telón de fondo esta preocupante realidad de la violencia que ya se ha hecho cultura y estilo de vida en muchos ambientes, (subrayado del autor de Gerencia en Acción) pero ofreciendo caminos para superarla y construir la CULTURA DE PAZ (mayúsculas del autor de Gerencia en Acción) a través del perdón”. La gente por naturaleza son seres transaccionales y que siempre a través del desarrollo humano ha buscado el bienestar, comenzando dicho objetivo desde el mismo momento de la concepción y después reforzado sistemáticamente dentro del seno familiar, siempre y cuando éste sea sano. El venezolano, siempre ha sido máximo exponente de la sociabilidad, del compañerismo, la amistad y la paz. Estas cualidades en los últimos cinco años han desaparecido o se manifiestan en la mínima expresión, como consecuencia del discurso violento de los actuales “líderes” del régimen de turno. Es la forma y manera como siempre dicen las cosas.

¡La paz hay que encontrarla y guardarla en el hogar! Es una frase muy profunda y comprometedora que encabeza la primera parte del instructivo de “Semana del Abrazo en Familia”. Como consecuencia de la efervescencia y el fanatismo político en los años recientes ha ocurrido mucha violencia en el seno familiar. Padres e hijos como enemigos; hermanos que no se hablan; familias enteras, que tradicionalmente eran muy unidas, hoy día están radicalizadas y colocadas en flancos opuestos de esta gran batalla. 

Todos los seres humanos nacen con su genotipo muy bien determinado, sin ninguna contaminación y, posteriormente influenciados en primer lugar por los rasgos parentales y después por los escenarios sociales en donde se desenvuelven, se estructuran de acuerdo con el recordado Mira y López los cuatro gigantes del alma: el miedo, la ira, el amor y el deber, los cuales son las cuatro columnas de la arquitectura de la personalidad, que significan que son el combustible que dinamiza el alma y la conciencia de la gente y, lamentablemente en la Venezuela actual se está reforzando el gigante de la ira, por medio de los siguientes hábitos actitudinales: agredir físicamente, vilipendiar, ridiculizar, injuriar y otras conductas negativas, que conllevan a que cada día se hace más difícil el logro de la tan ansiada paz en el seno familiar, por cuanto no se respetan las inquietudes y necesidades de los semejantes, trayendo como consecuencia la reafirmación de los procesos interpersonales basados en la violencia. De estos procesos de violencia se puede aprender mucho si se analizan las causas que provocan estas situaciones, quien estimula estos escenarios, esperan que los demás cumplan con sus expectativas; pero ¿Por qué sucede esto?. Por la intransigencia de las personas de estos procesos fogosos que deben aprender lo difícil de estar a la altura de las esperanzas ajenas y tal vez el hecho que los otros no cumplen con las esperanzas de ellos, el escenario se vuelve mas salvaje.

En el referido folleto de la CEV, presentan una opción de solución, denominada: Desafío, que contempla entre otras las siguientes recomendaciones: cuidar la manera de decir las cosas; aprender a decir lo que no nos gusta; a defender los derechos, sin enojarse, ni ofender, humillar o herir con palabras duras. Reafirmando el dicho: “Que siempre se consigue más con una alabanza que con palabras duras”. 

Además se desarrollan las siguientes preguntas que motivan a un proceso intelectual de reflexión: ¿Qué cosas te violentan? ¿Qué cosas te causan alegría? ¿Qué cosas te causan angustia y medio? ¿Cómo reaccionar? Todas estas interrogantes no solamente se refieren a nivel de hogar, sino que también tienen validez para el entorno externo familiar.

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