LA FOTO DE LOS PRESIDENTES
Una cosa quedó clara en la foto: que los que cortan
el bacalao son Ibarretxe por la derecha y Maragall por
la izquierda. Y en el medio Zapatero, situado entre
los dos como un Cristo en el Gólgota. A Zapatero, cuánto
desearía equivocarme, le pueden venir de ambos lados.
¿Pero bien o mal dadas? Veremos, dijo un ciego que se
negaba a ser pesimista.
Los otros Presidentes apenas tuvieron notoriedad. Ni
siquiera Fraga, que es un valor amortizado ¿No querrá
usted decir mortecino? Sí, también mortecino. Deberían
dejarle descansar, al pobre, incluso contra su
empecinada voluntad de alargar el mandato hasta la
tumba. Verá usted, don Manuel, hay que dejar paso a
los nietos, ya que no a los hijos.
Tampoco sobresalió Esperanza Aguirre, a pesar de su
aplastante victoria sobre Gallardón, que aunque es la
oveja negra del PP es también querido por aquellos a
quienes flagela con los impuestos. Ni tampoco Chaves,
que es uno de los pilares en que se apoya Maragall
para apuntalar sus propósitos ¿O una de las
disculpas? Chaves debería saber que, si triunfa la
asimetría, Cataluña gana, Andalucía pierde. Y
Maragall es un zahorí de asimetrías según su
conocida declaración. Y, de paso, un negador del
agua, también por propia boca.
¿Y los otros? ¿Quién recuerda de veras en qué
parte de la foto estaban los otros, en el supuesto de
que alguien que no sea de su pueblo los conozca?
Porque ¿quién conoce a Camps, en realidad, a pesar
de sus rifirrafes con Zaplana y su guerra por el Plan
Hidrológico Nacional, del que dice que se lo robaron
estando de romería? ¿Quién conoce a Miguel Ángel
Revilla? Es cierto que conocemos a Rodríguez Ibarra,
pero es por ser un contrapunto de españolidad en la
izquierda y porque últimamente vuelve a ser un grano
en el culo del PSOE por la encendida defensa de Vera
¿De vera, Rafaé? ¿E que no te defiende tú solo con
la ferretería de lo suegro?
Pero nada más. ¿Quién conoce al presidente balear o
al ceutí? ¿Quién a los presidentes de las
Castillas, que ya no son tan anchas desde el Ave ¿Se
refiere usted al Ave pájaro, al Ave María, al
“Ave, Caesar, morituri te salutant”? No, me
refiero al Ave ferrocarril, que es el que da más
comisiones y el que más rápido vuela ¿Quién conoce
al presidente de Aragón, que aun existiendo Teruel,
de lo cual se duda, apenas tiene Corona y ésta se la
quiere llevar Maragall a su soñado espacio económico?
Zapatero, Ibarretxe y Maragall, el tripartito español,
los primeros de la clase de Geografía, la trinidad
política de las Españas o al menos su percepción en
la foto. ¿Habrá un reflejo más fiel de la situación
española que esa foto en la que, del cuadro general,
no destaca la diversidad de sus partes sino la
divergencia de sus antagonismos? ¿Se dan cuenta
ustedes de que, por una cosa o por otra, del País
Vasco y de Cataluña hablamos todos los días no ya
siete veces, sino setenta veces siete? ¿Es justo eso?
¿Y no saben que Soria, para salir un día en los periódicos,
tiene que echarse a la calle, la mujer, y mendigar el
amparo de su amenazado futuro porque sus desesperados
habitantes la abandonan?
Eso es lo que yo he percibido en la foto, que los
diecinueve presidentes se encierran en dos, como los
mandamientos divinos: Maragall e Ibarretxe: los que más
tienen, los que más piden, los que más hablan, los
que se ponen al lado de Zapatero porque con ello
quieren sentar cátedra de superioridad y hasta puede
que de superlativismo, los que hacen de la política
una herramienta no ya para ser diferentes, sino para
ser manifiestamente insolidarios.
La asimetría, querido Pascual (por cierto, tiene
usted un nombre de la leche), es una forma de la
insolidaridad. Habrá que poner los puntos sobre la
actual realidad autonómica (que ¿por qué no? podría
ser de corte federalista), habrá que eliminar obstáculos
y tensiones, habrá que quitar corsés, habrá que
abrir fronteras internacionales, habrá que facilitar
el desarrollo. Todo eso hay que hacerlo, ciertamente,
pero no a cualquier precio. Diferencias, todas las que
existan. Privilegios, el que da el ser “primus inter
pares”. Desequilibrios, ninguno. De ustedes depende
que la foto acabe siendo buena. Tan buena que le dé
estabilidad a los gobiernos de Zapatero y a los que un
día le vengan a suceder. Ése sería un éxito
rotundo que redundaría en beneficio de todos. Mucho
me temo, no obstante, que va a ser algo más
complicado.
Mariano Estrada