Los velatorios
/ Por Enrique San Francisco
Buenas
noches.
Vengo de un velatorio, Se ha muerto el abuelo de un colega y le he
acompañado al tanatorio. Y la verdad es que el tanatorio es un sitio
curioso. Hay hasta bar, que por cierto, tiene mucho ambiente, porque
es el unico que no cierra en toda la ciudad.
Lo primero que te encuentras al llegar alli son un monton de coronas de
flores. Que digo yo ¿Por que le llamaran a eso corona? Yo no he visto
nunca a un muerto con eso en la cabeza. Mas que una corona parece un salvavidas,
que hay que tener mala leche para regalarle a un muerto un salvavidas.
Y los mensajes que llevan, son para leerlos: Tus nietos no te olvidan,
Tus compañeros de oficina no te olvidan. Que tu piensas, pero, ¿a quien
se lo dicen? ¿al muerto?. Los muertos no parecen muy aficionados a la
lectura. Y ademas, ¿como que no te olvidan?. Pero hombre,si se acaba
de morir ¡Como para olvidarse:
- Oye, ¿qué hacemos aquí en el tanatorio?
- Pues no sé, no me acuerdo muy bien, ¡creo que se ha muerto el abuelo!
- ¡Vamos a preguntarle al camarero!
Yo creo que el bar es la clave del tanatorio. Porque si no fuese por las
copas que se toma el personal no se entiende todo lo que pasa allí: Para
empezar, el negocio se llama ¡Pompas fúnebres!. ¿Qué falta de respeto
es esa?... ¡Pompas fúnebres!, parece la marca de un champú para difuntos:
"Pompas fúnebres, ¡el champú que no irrita los ojos!".
Y después de lavarle la cabeza al muerto con el champú "pompas
fúnebres" nos vamos de marcha..., de "marcha fúnebre"...
¿Marcha fúnebre? ¡Esto ya es cachondeo! ¡Seguro que irse de marcha
fúnebre es ir a mover el esqueleto!
Pero menos sentido todavía tienen las conversaciones de la gente. De
repente llega un tío y dice: "No somos nadie!". Pero ¿cómo
que no somos nadie? ¡No serás nadie tú! ¡Yo soy un tío de puta madre!
Y otro suelta... "Hoy estamos aquí y mañana estamos allí".
Hombre, mira, eso es lo bueno de tener coche...
En los velatorios te das cuenta de que si quieres que hablen bien de ti,
no hay como morirse. Si por ejemplo, tú eras un ludópata, la gente dirá...
"No tenía nada suyo"... Y si tenías muy mala leche...
"Parecía que se comía el mundo y luego no se comía a nadie...".
Y aquí la cosa se anima y salta uno: "Y hablando de comer, ¡cómo
le gustaba el pollo!. ¿Os acordáis de aquella vez que se comió cinco
pollos de una sentada...?". Y otro: "¿Y la vez que tiró un
tabique con el hombro?. Que me van a perdonar, pero si se comía cinco
pollos seguidos y tiraba tabiques con el hombro, lo raro es que no se
hubiera muerto antes.
Y con estas anécdotas del muerto a la gente le da la risa floja y de
repente uno dice: "¡¡Aaaaaaay!!... si no nos reímos, ¿qué vamos
a hacer...?". ¿Cómo que qué vamos a hacer? Pues llorar, cojones,
¡qué para eso estáis en un velatorio!
Y entonces se crea un silencio incómodo, hasta que a alguien se le ocurre
algo original que decir... "Pues mira, ya ha dejado de fumar...".
Bueno sí..., el muerto ha dejado de fumar, pero los demás no paran...
Que se forma allí un ambiente que sólo falta que salga Michael Jackson
bailando el Thriller... Yo creo que en vez de ponerle velas al ataúd
le deberían poner faros anti-niebla... ¡Es que es muy fuerte! Los muertos
se van al otro barrio ahumados, como los salmones. Vamos, que si llegas
tarde piensas... "Coño, ¡qué los familiares ya lo están incinerando
por su cuenta!".
Pero a mi las frases que más me impresionan son las que se dicen en
el "pésame"... "Te acompaño en el
sentimiento...!". O esa otra que dice... "Ha pasado a mejor
vida", que en eso sí que tienen razón... Porque toda la vida
con muebles de aglomerado de Ikea y cuando te mueres te meten en un
ataúd de roble macizo... Y a lo mejor te has pasado la vida
conduciendo un Opel Corsa y ahora te vas al otro barrio en un Mercedes
de puta madre... ¡Y con chófer! ¡Muy bien!. ¡El coche más seguro
del mundo! ¡A buenas horas!.
En fin, yo no tengo claro lo que quiero que hagan conmigo cuando me
muera. Había pensado en la incineración, pero no me convence. Porque
van los familiares con las coronas de flores y el ataúd, y al rato
salen con una copa de cerámica y claro, entre las coronas y la copa
parece que han ganado la vuelta ciclista a España.
Por eso estoy pensado en donar mi cuerpo a la ciencia. Así ni
velatorio ni nada. Las orejas las donaría al museo de cera, con un
tapón mío hay cera para hacer los Tres Tenores... El corazón a Anne
Igartiburu, para que haga: "Hola, corazones... Hoy tenemos Corazón
Golfo"... Y el hígado que se lo den a J.B., que se lo han
ganado.