Del latín Rufus (de la familia ruber
/ rubeo, rojo, enrojecer), significa rojo, rojizo, pelirrojo. Tras especializarse el
término en la designación de un valor positivo de la cabellera, se le incorporaron los
significados de rubio y ensortijado. Rufinus se considera como una forma de
diminutivo, lo que acaba de completar la gracia de este nombre. Su origen denota gran
antigüedad, pues como en la inmensa mayoría de los nombres se trata de un sobrenombre o
apodo que con el tiempo se ha convertido en nombre. Está en la línea de nuestros
apellidos Rubio, Moreno, Castaño, Pardo, etc. Esto ha hecho que mientras se ha conocido
su significado, se haya mantenido sin dificultatd, porque resulta simpático.
San Rufino, San Justo y San Macario fueron tres cristianos
ejemplares que vivían en Sevilla y coincidieron con la persecución decretada por el
emperador Trajano (98-117). Su muerte fue, por tanto, hacia el principio del siglo II.
Cuentan sus biógrafos que era su oficio el de alfareros y que desde él cumplían con
celo y eficacia su gran deseo de propagar la fe en Jesucristo. Esto irritó sobremanera a
los responsables de mantener la fe tradicional y las buenas costumbres de Roma, que iba
decayendo, por lo que fueron detenidos y llevados a presencia del pretor, en cumplimiento
del edicto del emperador, que mandaba perseguir a los cristianos sin contemplaciones, pues
eran considerados el enemigo interior de Roma. Se les puso ante el altar de Zeus para que
participaran del sacrificio que diariamente celebraban en su honor los sacerdotes romanos,
pero como se negasen a hacerlo, fueron entregados al verdugo para que les convenciese
mediante el tormento. Les desgarró las carnes con el látigo, les aplicó vinagre a las
heridas, se las quemó con hierro al rojo vivo, pero Rufino y sus compañeros
permaanecieron firmes en su fe hasta que Dios liberó sus almas de los cuerpos
destrozados. Sus restos fueron hallados durante el mandato del quinto prepósito general
de la Compañía de Jesús (1579-1613) y encomendados a éste, quien les dio traslado al
colegio de Bari, en la Pulla (Italia), el segundo domingo de Pascua de 1613. Su fiesta se
celebra el 28 de febrero.
Otras celebraciones de esta onomástica son el 7 de abril, el 14
y el 21 de junio, el 30 de julio, el 11 y el 19 de agosto, el 4, el 9 y el 26 de
septiembre y el 16 de noviembre.
Rufino es el nombre de una de las familias de la gens
Cornelia, de los patricios romanos. Sobresalió entre sus miembros Publio Cornelio
Rufino, cónsul del 290 al 271 a. C. Un sobrino suyo cambió su nombre por el de Sila, y
así se llamaron los Rufinos desde entonces. Se distinguió otro Rufino (335-395) por ser
quien gobernó el imperio romano de Oriente durante el reinado de Teodosio I y de Arcadio,
de quien fue tutor. Es también digno de mención el gran escritor eclesiástico Rufino
Tyrannio, amigo de San Jerónimo. Las letras, la filosofía, la economía, la política se
han visto enriquecidas por la aportación de Rufinos muy valiosos. Tienen, pues, buenos
ejemplos y valedores los que llevan este nombre. ¡Felicidades!