CESÁREO

Derivado de Caesar, sobrenombre de la gens Julia. Caesar significa "el que hiende", "el que derriba", "el que abate". Procede del verbo caedo / caedere, que significa cortar, hender, abatir. Su otra sustantivación es Caesor / Caesoris, = talador, cortador de árboles. Caesareus es un adjetivo derivado del nombre propio Caesar y significa "propio de César". Este último fue el sobrenombre no sólo de los emperadores de la gens Julia, sino de todos los emperadores de Roma a partir de entonces, con lo que se convirtió en nombre común, como sinónimo de emperador.

San Cesáreo de Nacianzo, hermano menor del gran San Gregorio Nacianzeno y de Santa Gorgonia. Nació en un caserío cerca de Nacianzo (al SO. De Capadocia) hacia el año 330. Fue brillantísimo en sus estudios de ciencias matemáticas y medicina. Fue tal la fama que le dio su saber, que todos los poderosos de la capital, Constantinopla, querían tenerle cerca y le ofrecían grandes cargos para atraérselo. Fue médico de los emperadores Constancio y Juliano el Apóstata que, aunque alejó de la corte a todos los cristianos, nunca quiso prescindir de Cesáreo. Habiendo abandonado la corte por consejo de su hermano y de San Basilio, volvió tras la muerte de Juliano. Siguió ocupando altos cargos con Joviano y con Valente, hasta el terremoto del 368, que le afectó en gran manera, lo que le decidió a retirarse del mundo. Nombró herederos de sus bienes a los pobres. La iglesia griega celebra su fiesta el 9 de marzo; la romana, el 25 de febrero.

San Cesáreo obispo de Arles es uno de esos santos de enorme dimensión humana. Con su sola presencia convencía. Tan grande como fue el entusiasmo que sintieron los contemporáneos de San Cesáreo de Nacianzo por su brillante inteligencia, fue el que sintieron los conciudadanos del obispo de Arles por su extraordinaria bondad. Nació el 470 en Chalóns-sur-Saone (Francia) en una familia acomodada y profundamente cristiana. Ya de niño tenía una inclinación natural a la caridad con los desvalidos. De muy joven ingresó en el monasterio benedictino de Lerins. Sus superiores le mandaron a Arles, donde el obispo Eonio lo llamó a su lado para que le ayudase en el gobierno de la diócesis. Era tal su fama de persona bondadosa, que a la muerte del prelado se empeñaron, tanto el clero como el pueblo, en que fuese Cesáreo su nuevo obispo. Aceptada esta misión, no tuvo miedo en enfrentarse a los abusos del clero, por lo que se atrajo la malevolencia de los más contumaces. Fue acusado de traición primero ante Alarico y luego ante Teodorico. Pero al comparecer a presencia de éstos, todas las sospechas se desvanecieron. Introdujo en la iglesia el canto de los fieles y una mayor frecuencia de sermones y consejos en la liturgia. Pero fue su caridad y su bondad lo que más cautivó a cuantos le conocieron. Murió el 542. Su fiesta se celebra el 27 de agosto.

Otras fechas de celebración de esta onomástica son el 20 de abril, el 1 y 3 de noviembre y el 28 de diciembre. La conjunción de inteligencia y bondad en los dos principales santos que llevaron este gran nombre, han contribuido a hacerlo todavía más grande. ¡Felicidades!