RIMA XXIV
Volverán las oscuras
golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo
refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...ésas... ¡no volverán!
Volverán las tupidas
madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar
y otra vez a la tarde, aún más hermosas,
sus flores se abrirán.
Pero aquellas cuajadas
de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
ésas... ¡no volverán!
Volverán del amor en tus
oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y
de rodillas
como se adora a Dios ante el altar,
como yo te he querido..., desengáñate,
nadie así te amará.