TELESFORO

Los diccionarios griegos recogen el verbo telesforew (telesforéo) con el significado de llevar a cabo, madurar, elevar algo a su mejor nivel, llevar a la perfección. Teles-foroV (Telesfóros), que significa el que lleva a término, el que acaba, el que cumple, el que decide. Y finalmente, dentro del mismo grupo léxico el sustantivo telesforia (telesforía), con el significado de ceremonia de iniciación, sacrificio, celebración de un misterio. Esta es la totalidad del material léxico.

En el siglo I d. C. aparece Telesforo en el panteón grecorromano como nueva divinidad de la medicina, junto a Asclepio (Esculapio) e Hyguieia (la diosa Salud). Curaba mediante apariciones en sueños a los fieles que a él acudían en busca de remedio, recomendándoles las prácticas y las medicinas necesarias para recuperar la salud. En sus templos se han encontrado numerosos exvotos de enfermos que le debían la curación. En Atenas se halló un texto en el que se agradece a las tres divinidades de la salud que librasen a la ciudad de una epidemia. Se sabe asimismo que estas divinidades estaban íntimamente asociadas a la diosa de la tierra, Deméter, los símbolos de cuyo culto son el cerdo y las espigas de trigo, halladas junto a efigies de Telesforo.

San Telesforo, papa desde el año 125 al 136, en tiempo de Adriano. Este emperador, deseoso de paz, renunció a las conquistas que había hecho Trajano allende el Éufrates. Por eso era celosísimo también de la paz interior y sofocaba con suma severidad cualquier movimiento que la pusiera en peligro. Sofocó el levantamiento de los judíos con una matanza de 180.000 y vendiendo como esclavos a los prisioneros. Persiguió implacablemente a los cristianos, porque veía que ganaban cada vez más terreno y que se estaba dividiendo en dos la sociedad romana. Emprendió, pues, la conocida como cuarta persecución, que dejó tras sí innumerables cristianos, entre ellos su pastor, el Papa Telesforo (el séptimo obispo de Roma) que, según testimonio de San Ireneo, sufrió heroico martirio el 5 de enero del año 136.

Otro Telesforo célebre (Andrés Aristón) ha alcanzado el honor de las enciclopedias. Inglés de nacimiento (1778-1820), se distinguió por su vasta erudición. Desde temprana edad fue muy dado a viajar. Visitó los países escandinavos y Austria y acabó sus estudios en Rusia. Refutó las ideas de Kant en un folleto que levantó mucho revuelo (1805). Volvió a ponerse en viaje: visitó Georgia, Armenia, el Cáucaso, Asia Menor, Palestina, Candía y fijó su residencia en Constantinopla. En 1820 viajó a París y volvió a Constantinopla, donde pereció en el incendio de la ciudad (1820) juntamente con sus escritos. Sólo se conservó una obra muy apreciada: Visitas filológicas.

"El que acaba las cosas y las lleva a su máxima perfección". He ahí un nombre cabal, llevado por un dios benéfico y por dos hombres dignísimos. ¡Felicidades!