PAULA

Paula viene del latín paulus, pequeño, que ha dado origen al conocido nombre de Pablo, con sus variantes Paúl, Pol, Paulino (como gentilicio de Paulinus, de la familia de Pablo) y los nombres femeninos de Paula y Paulina.

Santa Paula, fue una dama romana (347-404) que, al enviudar de Toxotius, a los veintidós años, siguió, junto con su hijo Eustoquio, a san Jerónimo, cuando éste pasó a Palestina. Una vez allí fundó numerosos monasterios en Belén y fue el propio San Jerónimo quien nos ha dejado escrita su vida.

En la iconografía de la santa, los atributos que la representan, y que han sido tomados de su maestro San Jerónimo, son la Vulgata (traducción de la Biblia al latín) y un crucifijo. Ha sido representada por varios ilustres pintores, entre ellos: Dosso Dossi (colección particular), Claudio de Lorena (Prado), Zurbarán (colección particular) y Valdés Leal (Museo de Le Mans).

Santa Paulina fue una mártir romana del siglo II, martirizada junto con otras cinco mujeres cristianas de Roma, cuyos nombres nos han llegado, al ser enterradas todas ellas en las catacumbas de la Vía Salaria: Donata, Rústica, Nominanda, Serotina e Hilaria.

Entre las Paulinas, destaca Pompea Paulina, esposa del filósofo Séneca, que acompañó a su marido en el suicidio al que le había condenado Nerón (de quien había sido preceptor). Paulina no quiso seguir viviendo sin él y se cortó también las venas. Pero el tirano, deseoso de prolongar su sufrimiento, ordenó que le detuvieran la hemorragia y le curaran las heridas. Así se hizo y sobrevivió.

Entre los Paulinos podemos citar a San Paulino de Tréveris, obispo de esa ciudad (m. 358), sucesor de san Maximino; a San Paulino de Nola (353-431), que con la intención de apartarse del mundo se retiró en Barcelona, donde nadie le conocía, pero era tal la fama de santidad que le seguía a todas partes, que tuvo que refugiarse en Nola, donde los feligreses, a la muerte del obispo, le obligaron a aceptar esa dignidad y hacerse cargo de aquella diócesis; a san Paulino de York, monje romano (580-644) enviado a evangelizar el reino de Kent, en Inglaterra y que fue obispo de York;a san Paulino de Aquilea (730-802), amigo y colaborador de Alcuino, que participó en varios concilios y evangelizó Estiria y Carintia.

Existen hasta 67 santos, seis papas, un zar de Rusia, un rey de Grecia e infinidad de celebridades que llevan o han llevado algunas de las variaciones de Pablo, Paulo, Paula, Paulino, Paulina. Todas las variantes de este nombre, que sigue aún en el candelero, fueron revitalizadas por la Reforma, entraron en el Romanticismo y de ahí se extendieron por todo el mundo. Es, realmente, un bello nombre. ¡Felicidades!