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ILDEFONSO

Es un nombre germánico, de los que nos trajeron los visigodos. Está formado, igual que el de Alfonso, con los elementos Hathus-all-funs, cuyo significado es "guerrero totalmente preparado para el combate", con el primer componente Hilds, que es una variedad de Hathus, del que se considera equivalente. De ahí que pueda encontrarse la variante de Hildefonso (con h inicial). A veces se ha confundido este nombre con Adalfonso.

San Ildefonso, arzobispo de Toledo, nació en los primeros años del siglo VII y murió en 667. Entró todavía adolescente en en el monasterio de Agalia, del que llegaría a ser abad, junto a los muros de Toledo, y después de haber hecho allí los primeros estudios, fue a perfeccionarlos a Sevilla al lado de San Isidoro, la mente más preclara de aquella época. Volvió a Toledo hacia el 632 y fue ordenado diácono por San Eladio. El año 659, al morir su tío San Eugenio, a la sazón arzobispo de Toledo, tuvo que aceptar por obediencia ser consagrado obispo para sucederle en la sede arzobispal. Un año antes había firmado como abad de Agalia las actas del Concilio X de Toledo. Fue uno de los más grandes obispos de aquel siglo de oro de la Iglesia visigoda y ejerció una influencia extraordinaria en los sucesos políticos y religiosos de su tiempo. Un contemporáneo suyo lo describe así: "Era grave en su andar, humilde, paciente, insuperable en la sabiduría, agudo en sus razonamientos y tan favorecido en las gracias de la elocuencia, que cuando hablaba parecía que el mismo Dios hablaba por su boca." El episodio más importante de su vida fue la aparición de la Virgen que, según la tradición, le regaló una casulla para que la usara en sus celebraciones. Sus reliquias descansan en la catedral de Zamora. Su fiesta se celebra el 23 de enero.

El mismo San Ildefonso dividió su obra en cuatro partes. Primera: Prosopopeia imbecillitatis propriae; De perpetua virginitate Sanctae Mariae; Annotationes in sacris; Annotationes actionis diurnae y De cognitione baptismi. Segunda: cartas. Tercera: misas, himnos y sermones. Cuarta: otras composiciones en prosa y verso. Con la invasión de los árabes se perdió toda esta obra, excepto el libro sobre la Virgen.

Tiene una iconografía abundante, en la que destacan una estatua de M. Pereira (Madrid), dos cuadros del Greco, San Ildefonso escribiendo bajo el dictado de la Virgen (Illescas, Toledo) y San Ildefonso leyendo (Washington), y otro de P. Orrente, La aparición de santa Leocadia (Toledo). De todos modos, la escena representada con más frecuencia es La imposición de la casulla por la Virgen, con cuadros de numerosos artistas, entre ellos de Velázquez, Murillo y Rubens.

Ciertamente la gran personalidad de San Ildefonso llena de fuerza y de contenido este recio nombre. Los que lo llevan pueden sentirse orgullosos de él. ¡Felicidades!