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SEBASTIÁN

Un nombre de origen singular. No existe como tal nombre en griego, pero es evidentemente una palabra griega derivada del verbo sebasteuw (sebastéuo), que a su vez deriva de sebazw (sebátzo), que significa reverenciar, honrar. Se utilizó en griego el término sebasth (sebasté) y sebastiaV (sebastiás) para traducir la palabra latina "augusto -a" durante la dominación romana. De ahí sería razonable deducir que el primer San Sebastián era hijo de una familia de origen griego.

San Sebastián era un soldado romano. Se desconoce su fecha de nacimiento, pero se sabe que ingresó en el ejército el año 269 y fue ascendiendo en tiempo de los emperadores Diocleciano y Maximiano hasta que le confiaron el mando de la primera cohorte y fue agregado al cuarto militar del emperador. Al ingresar en el ejército era ya cristiano; pero tal como iba ascendiendo tenía más libertad de movimiento, por lo que se empleó a fondo en ayudar a los cristianos que eran perseguidos y finalmente sufrían el martirio. Su valentía y generosidad le granjeó importantes conversiones, pero también la ira de Diocleciano, que lo hizo ejecutar atándolo a un árbol y haciéndolo asaetear por los arqueros de Mauritania. Hizo que dejasen allí su cadáver para que fuese pasto de hienas y buitres. Pero fue por la noche a recogerlo una piadosa viuda llamada Irene, para darle sepultura; y resultó que todavía estaba vivo, por lo que se lo llevó a su casa y le curó las heridas. Una vez repuesto, se presentó Sebastián ante el emperador en la grada del templo de Heliogábalo. Éste, irritado, le hizo apalear hasta que expirase y mandó tirar su cuerpo a la cloaca Máxima. Santa Lucina, una piadosa matrona romana, recuperó el cuerpo en el Tíber y le dio sepultura en las catacumbas. Sus reliquias fueron tenidas en gran estima. La iconografía que lo representa es copiosísima, quizás porque era uno de los pocos temas religiosos que permitían a los artistas recrearse en un cuerpo desnudo. Su fiesta se celebra el 20 de enero.

Otro San Sebastián ilustre fue el fraile dominico que defendió a Savonarola, de quien era consejero espiritual, y que fue intocable mientras él vivió. Era tenido en gran estima por las casas de Médici, de Sforza, de Este y de Gonzaga. Tuvo unas excelentes relaciones con el papado. Hizo edificar a su penitente Beatriz de Este, en expiación de los crímenes de su marido, el convento de Santa María de la Rosa, en Milán, una de las joyas del Renacimiento italiano. Fue decidido protector de artistas como Leonardo da Vinci, Fra Giocondo de Verona y Bramante, que por sus consejos y a sus expensas levantó el maravilloso convento de Santa María de las Gracias, otra joya del Renacimiento. Fue un pacificador. Había nacido en1414 y murió el 1496. Su cuerpo se conserva incorrupto en Génova.

Don Sebastián, decimosexto rey de Portugal, nacido en 1554 y muerto a los 24 años en la batalla de Alcazarquivir ocupa un lugar importante en la galería de los Sebastianes ilustres. Y por si le faltase algo a este nombre, ahí está la bellísima ciudad de San Sebastián. ¡Felicidades!