
BASILIO
En la Iglesia griega es tan importante San
Basilio, que es el primer santo que se celebra en el año. En efecto, este santo, que
nació el 323 y murió el 379, recién estrenada por tanto la libertad de culto y de
predicación del cristianismo, fue un precursor en la organización de la Iglesia salida
de la clandestinidad.
Este nombre procede del griego BasileuV (Basileus),
que significa "rey". Fue en principio un sobrenombre aplicado a personas que
destacaban por su gran nobleza y que acabó convirtiéndose en nombre. De esta misma
familia léxica es la palabra "basílica", en griego (basiliké), que
procede también de basileuV y es el nombre que se daba en Roma a la gran sala pública
(etimológicamente, "real") destinada a tribunal, bolsa de comercio, etc. La de
Letrán, donada por Constantino al Papa San Silvestre, sirvió de prototipo de iglesia. De
esta familia léxica es también basilisco, exactamente igual en griego (basiliskoV), que
es el diminutivo de basileuV y cuya traducción al latín es "régulus".
San Basilio nació y murió en Cesarea (Asia
Menor). Fue arzobispo de esta ciudad, y como tal, metropolitano de Capadocia y exarca del
Ponto. Doctor de la Iglesia griega, fue el más distinguido de "los tres
capadocianos" (los otros dos fueron su hermano Gregorio de Nisa y Gregorio
Nacianceno). Finalizados sus estudios, abrió escuela en su ciudad natal. La actividad de
profesor, de la que la filosofía era el alma, le puso en contacto con personas y
corrientes de pensamiento que despertaron en él el deseo de profundizar en el
cristianismo y especialmente de conocer la vida ascética de los cenobitas del valle del
Nilo y los anacoretas de Celesiria, Palestina y Mesopotamia. Decidió, pues, visitar esos
cenobios. El resultado de estos viajes fue la conversión de la vida cenobítica de esas
comunidades, heredada directamente del judaísmo, en vida monástica que, como demostró
la universal difusión que tuvo en todo el orbe cristiano, podía salir de los desiertos y
formar parte del tejido social cristiano. Fundó, pues, más que una orden religiosa
(porque no estableció normas y reglamentos, sino que marcó líneas) un movimiento
monástico, que reforzó el de San Antonio abad, y se extendió por todo el imperio de
Oriente. Sirvió de ejemplo y referencia al gran movimiento monástico de occidente que
estaba por llegar.
La obra monástica de San Basilio fue creciendo
especialmente en la Iglesia oriental (con el cisma de Oriente más de un centenar de
monasterios basilios quedaron en el bando escindido de Roma y ahí siguieron) y llegó a
sumar centenares de monasterios y miles de monjes.
Dos emperadores bizantinos y dos de Trebisonda,
cinco zares de Rusia, numerosos patriarcas y obispos célebres de la Iglesia Oriental,
diez santos, seis santas (Basilia) añadieron gloria y esplendor a este nombre ya de por
sí esplendoroso y regio. ¡Felicidades!