
BEATRIZ
Etimológicamente es el femenino del adjetivo
latino beatus, que significa feliz, bienaventurado. Es ésta la traducción latina
de las bienaventuranzas: "Beati páuperes spíritu..." "Bienaventurados
los pobres de espíritu..." es como empiezan las bienaventuranzas en latín.
Curiosamente en la Iglesia griega tuvo gran predicamento el nombre griego con el que
empiezan las Bienaventuranzas (MakarioV / Makários) como nombre de varón. Las lenguas románicas, en
cambio, prefirieron el nombre de Buenaventura para el masculino y Beatriz (Beatrix,
femenino de Beatus) para el femenino. Fue un nombre muy estimado en la Edad Media y
que fue ganando popularidad con los siglos.
Santa Beatriz virgen y mártir (m. 304). Hermana de
los santos mártires Simplicio y Faustino, cuyos cuerpos fueron arrojados al Tíber y ella
recogió y enterró cristianamente. Denunciada por un pariente suyo llamado Lucrecio, que
tenía interés en su muerte para heredarla, fue encarcelada y estrangulada en la misma
cárcel. El pariente no pudo gozar de la herencia de Beatriz, pues murió fulminantemente
tras la muerte de ésta. Su cuerpo, junto con el de sus hermanos Simplicio y Faustino,
descansa en Santa María la Mayor en Roma. Su fiesta se celebra el 29 de julio.
Santa Beatriz de Este, hija de Azzon IX,
marqués de Ferrara. Cuando se dirigía hacia Milán para casarse con el príncipe
Galeazzo, tuvo la triste noticia de su muerte. Estaba talmente enamorada de su príncipe y
fue tal el desengaño, que fundó el monasterio benedictino de San Antonio de Ferrara y
allí se encerró con otras siete doncellas que quisieron acompañarla. Murió el 18 de
enero de 1262.
En la edad media fue llevado este nombre por varias
princesas, como Beatriz reina de Portugal (m. 1303), hija natural de Alfonso X el Sabio;
otra reina de Portugal, hija de Sancho IV de Castilla (1293-1359); una princesa de Aragón
(1457-1508), hija de Fernando I, rey de Nápoles. También encontramos a Beatriz de
Portugal, reina de Castilla (m. 1409), segunda esposa del rey Juan I. Otra reina de
Castilla fue Beatriz de Suabia (m. 1235).
La reina de las Beatrices medievales fue sin lugar a
dudas Beatriz Portinari, dama florentina (1265-1290), que fue idealizada por Dante
en su Vida nueva y sobre todo en la Divina comedia. Dante la conoció
cuando era una niña de nueve años y no volvió a verla hasta nueve años después. Tras
la muerte de Beatriz, el poeta la convirtió en un símbolo de la fe y en guía y
protectora celestial.
Modernamente se ha canonizado también, en 1976, a
Beatriz de Silva, religiosa española (1424-1491). Con el apoyo de Isabel la Católica
fundó la orden de la Inmaculada Concepción (concepcionistas). Defendió el dogma de la
Inmaculada, muchos siglos antes de su definición dogmática.