Ansí se arrimó
hacia la cama
a ver si las almohadas
si eran de lana,
a ver la nuestra novia,
si era galana.
Por Dios, la nuestra novia,
cuerpo garrido,
¿si vos ponís albayalde
oro molido?
- No me puso mi madre
cosa ninguna:
la cara de la novia
como la luna.
No me puso mi madre
ni albayalde:
la cara de la novia
como el esmalte.
- La onza de la gracia
y a cómo la vende?
- No la vende por onza
ni por cuarterón:
se lo vendo a mi amante
de mi corazón.