Es un nombre teutónico que significa "Atrevido
como un oso". Cuatro islas en Brasil llevan este nombre, y numerosos lugares
geográficos llevan el nombre de San Bernardo. A destacar el Gran San Bernardo,
desfiladero de los Alpes con una hospedería muy importante. De allí procede la cultura
de los perros de este mismo nombre, que tienen por misión ayudar en el rescate de los que
pasan apuros en la nieve.
Reyes, príncipes y nobles , santos, eclesiásticos, juristas,
literatos y científicos han llevado este glorioso nombre. Pero entre todos ellos destaca
el gran monje cisterciense que llenó con su personalidad la primera mitad del siglo XII,
al que con razón se le consideró Papa sin tiara y Emperador sin corona, puesto que uno y
otro estaban pendientes de él:
San Bernardo de Claraval. Nació al año 1091, en la
Borgoña y murió en Claraval en 1153. Entró en la Orden del Císter desde muy joven.
Fundó el monasterio de Claraval, del que fue abad durante 40 años. A partir de este
monasterio impulsó uns reforma de la Orden de San Benito, a la que se adhirieron 163
monasterios, gran parte fundados por él mismo, en Francia, Alemania, Suecia, Inglaterra,
Irlanda, España, Portugal, Suiza e Italia.
Fue hombre de gran relieve en la Edad Media. Combinó su amor al
estudio con una vida intensamente activa. Era un gran orador, con un gran poder de
convicción. Fue el responsable de predicar la segunda Cruzada. Se distinguía su oratoria
y su trato por la extrema dulzura. De ahí que la Iglesia, al proclamarle Doctor,
le añadió el apelativo de Melífluo, que era el apelativo con que se le conocía.
Mostró en sus hechos a cuánto puede llegar la actividad humana
impulsada por un ideal. La humildad, la abnegación y la caridad de un hombre tan poderoso
en influyente, era la admiración de cuantos le trataban. Sus obras, encaminadas la mayor
parte a impulsar y sostener la rectitud de costumbres en le Iglesia, son de un estilo
simple y candoroso, pero lleno de firmeza. No temió a los poderosos ni aduló a los
reyes, con quienes tenía trato asiduo. Hubo de tomar partido y mediar en el conflicto del
antipapa Anacleto, que había sido entronizado tras la expulsión a Francia del papa
legítimo, Inocencio II. Sus obras han sido traducidas a muchas lenguas.
Bernardo es un nombre lleno de vigor ya desde su mismo
significado, al que han añadido un valor inconmensurable los extraordinarios personajes
que lo han llevado, muy en especial San Bernardo de Claraval, ejemplo inagotable de
fuerza, actividad, poder de convicción y dulzura. Afortunados son, pues, los que llevan
este bellísimo nombre. Felicidades.