
CÁSTOR
Es éste un
nombre sumamente evocador. Por la singularidad de llamarse así una de las dos estrellas
de la constelación de Géminis, por el bellísimo mito de la amistad de Cástor y Pólux,
y por los santos que han llevado este nombre. Sin olvidar la inevitable evocación de los
castores, esos animales hacendosísimos constructores de presas.
San Cástor abad
y obispo nació en Nimes (se desconoce la fecha) y murió en Apt el año 420. Se dedicó
en su juventud a la abogacía. Después de unos años de matrimonio sin descendencia, su
esposa tomó la decisión de retirarse a la vida contemplativa con ocasión de la muerte
de su madre. Cástor no sólo aceptó gustoso esta decisión de su esposa, sino que él
mismo decidió también dedicarse a la vida religiosa, para lo cual fundó el monasterio
de Mananca, en el actual lugar del pueblo de Menerbes, distrito de Apt. No quiso, por
modestia, ser abad del mismo. Pero cuando falleció éste, los monjes le obligaron por
aclamación a ocupar ese cargo. Era el principio de la vida monástica, y le fue muy útil
la ayuda de San Juan Casiano. Al morir el obispo Quintín, de Apt, fue nombrado y
consagrado obispo, también contra su voluntad. Se le suele representar con un jabalí a
causa de que en una ocasión uno de estos animales que había entrado en la ciudad, se
refugió a su lado para evitar que le mataran.
Recoge el santoral romano la memoria de cuatro
mártires con el nombre de Cástor, y al sacerdote a quien se confió la educación de San
Maximino II, obispo de Tréveris. Cumplida esta misión, Cástor se sintió atraído por
la soledad, por lo que se retiró al desierto de Cardón; pero pronto tuvo que acoger a
buen número de seguidores atraídos por su fama de santidad. Cuenta la tradición que
salvó del naufragio un barco cargado de sal, emulando a su homónimo mitológico.
Cástor y Pólux eran gemelos, pero el
primero fue engendrado por Tíndaro y el segundo por Zeus (que adoptó la forma de cisne
para poder seducir a Leda, la madre de ambos. Cástor se hizo famoso por su habilidad en
la doma de caballos, y Pólux por su destreza en el pugilato. En una reyerta con sus
primos, Cástor resultó muerto, pero su hermano y amigo Pólux, que por ser hijo de Zeus
era inmortal, quiso compartir con Cástor la inmortalidad, por lo que suplicó a su padre
Zeus que los hiciera a ambos iguales. Zeus accedió, pero repartiendo la misma
inmortalidad entre ambos: los convirtió en la constelación de los Gemelos, cuyas dos
estrellas aparecen turnándose, como formando una sola estrella entre las dos. En el mundo
griego se les honró como divinidades protectoras del deporte y de la juventud; por eso
presidían los juegos olímpicos. Entre las singularidades de su culto está una especie
de "inocentada", que consistía en sorprender a la gente fingiendo apariciones
de los Gemelos.