Este nombre
mantiene su aura mítica a causa de su gran antigüedad por una parte, de una bella novela
que se publicó a mediados del siglo pasado con ese título por otra, y finalmente a causa
de que éste es el nombre de la última reina de Bélgica, rodeada asimismo de bellos
mitos que realzan su figura. Si a ello añadimos que este nombre no se ha prodigado en
exceso, tenemos todos los ingredientes necesarios para que resplandezca de una manera
especial.
La Gens Fabia fue una de las más
ilustres y poderosas familias patricias romanas, que contó, especialmente en el siglo V
a. C. con miembros de la misma que ocuparon el consulado. Dieron el nombre a una de las
tribus romanas. Se desconoce si su origen es latino o sabino. El hecho de que tomasen
partido por los plebeyos, enfrentándose al resto de los patricios, llevó a la familia
casi al límite de la extinción. Muchas colonias romanas llevan entre sus nombres y
sobrenombres el de Fabia o sus derivados.
Santa Fabiola (conocida
también como Santa Fabia) fue una noble dama romana, de la Gens Fabia, que vivió
a finales del siglo IV y se distinguió por plantear con su vida el problema del divorcio
en la naciente sociedad cristiana. Siendo una patricia romana, estaba imbuida de las
costumbres y del derecho romano, que admitía el divorcio en determinadas condiciones.
Habiendo ocurrido, pues, que casase Fabiola con un hombre disoluto y de mal vivir, cuyas
costumbres la apartaban de la fe cristiana, decidió divorciarse de él conforme a la ley
romana, sin tener en cuenta que la ley de Cristo no le permitía hacer tal cosa. Contrajo,
pues, segundas nupcias en vida de su primer marido. Pero ella interpretó como un castigo
del cielo que al poco tiempo muriese su segundo marido, quedando en la doble condición de
divorciada y viuda. Este aviso del cielo indujo en ella un profundo arrepentimiento, que
la llevó a volcarse en las obras de caridad. Fue la primera que fundó hospitales en
Italia para recoger en ellos a los indigentes enfermos y viajó por muchos países para
propagar el espíritu de la beneficencia. El año 395 fue a Jerusalén a visitar los
Santos Lugares y a oír de boca del mismo San Jerónimo la palabra de Dios. Huyendo de la
invasión de los hunos se volvió para Italia, al hospital de Ostia, que ella misma
fundara, dedicándose ella misma a atender a los enfermos. Murió hacia el año 400. Su
vida, narrada por San Jerónimo, dio lugar a la novela Fabiola del cardenal
Wiseman.
Fabiola de Mora y Aragón (Madrid 1928),
reina de los belgas (1960), hija del marqués de Casa Riera. Contrajo matrimonio con el
rey Balduino de Bélgica. El hecho de no haber podido dar un descendiente al trono marcó
su vida, hasta el extremo de que a la muerte de su marido el rey Balduino fue apartada de
palacio. Una de sus inclinaciones, al igual que la santa de su mismo nombre, es la
beneficencia.