Del latín Domínicus, derivado
de Dóminus, El Señor. Es un nombre que al igual que el respectivo día de
la semana, significa "propio del Señor", "dedicado al Señor". Al
igual que los demás nombres recuerdan la memoria de algún santo, el nombre de Domingo
quiere recordar directamente a Dios.
En nuestra cultura ha tenido este nombre un arraigo profundo
gracias en especial a dos santos españoles: Santo Domingo de Silos, cuya fiesta
celebramos hoy, y Santo Domingo de Guzmán, cuya fiesta se celebra el 8 de agosto (antes
el 4). Y junto a ellos una docena larga de santos, el más reciente Domingo Savio,
salesiano, y una pléyade de grandes personajes que han añadido gloria y esplendor a este
nombre.
Santo Domingo de Silos nació el año 1000 en Cañas
(entre Nájera y Santo Domingo de la Calzada). Fue pastor durante sus años mozos, pero
atraído por la vida monástica, que por aquel entonces tenía una gran pujanza, ingresó
en el monasterio benedictino de San Millán de la Cogolla, del que llegó a ser prior.
Tuvo que defender los bienes del monasterio frente a las exigencias del rey de Navarra,
don García de Nájera y a causa de este enfrentamiento tuvo que abandonar el monasterio,
pasando al de San Sebastián de Silos. Se distinguió especialmente por su dedicación a
socorrer a los cautivos, de lo que dan testimonio las numerosas cadenas donadas como
exvoto por los cristianos que gracias a él fueron liberados de las mazmorras de los
moros. Murió en Silos el año 1073, pasando a llamarse desde entonces el monasterio de
Santo Domingo de Silos.
Santo Domingo de Guzmán es el fundador de la orden de
Predicadores, llamados más comúnmente Dominicos. Nació en Burgos en 1170. Siendo
canónigo de Osma, tuvo que acompañar al obispo a Dinamarca. En el viaje vio los estragos
que hacía la herejía albigense en el sur de Francia, por lo que decidió fundar una
orden religiosa cuya misión fuese la de convertir a los herejes mediante la predicación.
Porque estaba convencido de que era por la predicación y no por las armas como había de
consolidarse la fe cristiana, rehusó participar en la Cruzada promovida por el Papa
Inocencio III y se dedicó plenamente a predicar y a formar predicadores. Murió el año
1221. Fue muy grande su impacto en la Iglesia y en la sociedad.