Del latín fortunatus, que significa afortunado.
Deriva de Fortuna, que a su vez viene de fors,
forma adverbial forte y también sors y sorte,
de donde deriva "suerte". Los romanos personificaron la suerte en la diosa Fortuna
asociando a ella también la felicidad. Su culto fue uno de los que más se extendió por
todo el imperio.
Fortunato y Fortunata fueron
nombres tan usuales que son posiblemente los más repetidos en los santorales. Alrededor
de 70 santos con este nombre es posible encontrar en las enciclopedias, siendo de destacar
que la mayoría fueron mártires de los primeros cinco siglos del cristianismo. Todas las
Fortunatas son mártires y corresponden la mayoría a ejecuciones en masa (de decenas y
centenares), de las cuales se han perdido la mayoría de los nombres, pero se ha
conservado la memoria de los Fortunatos y Fortunatas, probablemente por estar entre los
nombres más frecuentes en aquel tiempo.
Entre los Fortunatos, la mayoría son también mártires. Destaca
entre ellos el obispo de Fanum Fortunae (una población llamada entonces "El
Templo de la Fortuna", hoy Fano) a orillas del Adriático. Se cuenta como anécdota
muy singular de este San Fortunato, que consultó al Papa si podía
vender los vasos sagrados del culto para rescatar a los cautivos, y que habiendo recibido
respuesta afirmativa, se dedicó a esta actividad con toda el alma y con óptimos
resultados. Por eso sus feligreses, para honrar su memoria le construyeron un suntuoso
túmulo en la catedral, en forma de pirámide.
Fortunatas se llamaron durante los primeros
decenios que siguieron a su descubrimiento, las Islas Canarias; nombre que se modernizó
más adelante, adaptando la forma actual de Islas Afortunadas.
El nombre de Fortunato se hizo muy familiar en el norte de Europa
gracias a un libro del siglo XVI,tan popular como lo fueron los libros de caballerías. El
protagonista de esta obra, que fue llevada al teatro en varios países, se llamaba
Fortunato y era realmente afortunado, pues tenía una bolsa de dinero que nunca llegaba a
vaciarse por más que sacase, y un gorro de los deseos, gracias al cual podía trasladarse
donde quisiera.
Además de sonar de maravilla y tener un significado espléndido,
este nombre está enriquecido con tantos y tan diversos santos, algunos con singularidades
tan simpáticas, que se hace muy bueno de llevar. ¡Felicidades!