Nombre
hebreo compuesto de Dan con el sufijo posesivo i, que significa "mi
juez", más el componente El, presente en muchos nombres hebreos y que
significa "El Señor". El significado completo del nombre sería pues, "El
Señor es mi juez".
En el Libro de Daniel, de la Biblia, se narra
cómo el pueblo de Israel fue vencido por el rey de Babilonia, Nabucodonosor y llevado al
cautiverio el año 606 a.C. Los protagonistas de esta narración son el propio Daniel y
sus tres amigos, nobles judíos que quiso educar en su corte Nabucodonosor (de él toma
nombre la ópera "Nabuco" de Verdi).
Tanto Daniel como los otros tres jóvenes se mantuvieron fieles a
la ley de Moisés a pesar de estar tan cerca del rey. Daniel era muy apreciado por su
sabiduría y por su acertada interpretación de los sueños. Él, con su ingenio
consiguió liberar a la casta Susana, que iba a ser apedreada porque dos viejos que
querían abusar de ella habían sido rechazados, por lo que la denunciaron de haberla
sorprendido entregándose a un joven. Daniel hizo que la pena injusta que los viejos
querían hacer caer sobre la casta Susana, cayese sobre ellos.
Muerto Nabucodonosor, le sucedió Baltasar, que continuó con el
mismo aprecio a Daniel y sus compañeros. Daniel le anunció la muerte en una cena en que
estaba bebiendo con los vasos sagrados del templo de Jerusalén, que había saqueado. Esa
misma noche entraban los medas, con Darío a la cabeza y asesinaron a Baltasar, tal como
le profetizara Daniel. También Darío le tenía en gran aprecio, pero
escuchando falsas acusaciones de sus enemigos, le tiró al foso de los leones. Éstos, a
pesar de estar hambrientos, se sentaron a los pies de Daniel sin hacerle ningún daño.
Por segunda vez en otra ocasión le condenó Darío al pozo de los leones, pero de nuevo
salió indemne.
Además del profeta Daniel el santoral recoge otros doce santos
con este nombre y las enciclopedias dan cuenta de unos cuantos personajes célebres
llamados Daniel. Es éste, además, uno de esos nombres muy valorados, con los que se ha
formado también el femenino para satisfacer el deseo de dar tan bello nombre también a
las niñas poniéndolo en femenino.
La preciosa y valiente historia que rodea al profeta Daniel,
sobre todo en el episodio de la defensa de la mujer víctima de unos desaprensivos y el
gran número de santos que hay en el cielo velando por los Danieles y Danielas, hace que
sea éste un nombre muy agradecido de llevar. ¡Felicidades!