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CONÓCETE

¿Estudias o trabajas en lo que realmente te gusta? ¿Estás expresando tu vocación en lo que haces? Tu vida será más provechosa y feliz si te guías por lo que te gusta, por lo que es más fácil para ti y por lo que te sientes gratificado por el sólo hecho de hacerlo.

La vocación es como una voz interior, un impulso de tu alma que te lleva a actualizar determinados pensamientos, sentimientos y acciones. Al obedecer a este grito interno, te resulta todo más fácil, mejor hecho y desde luego, más gratificante. La vocación es tu "tener que ser".

Lamentablemente la mayoría de las personas estudia una especialidad en la vida más que nada por casualidad, porque reunió los requisitos para ingresar a determinada carrera o porque el lugar de estudio estaba cerca de donde habita. Y labora donde quedó aceptado más que donde le gustaría hacerlo.

Quizás sea difícil cambiarse de trabajo para hacer algo relacionado solamente con la vocación. Pero sí puedes combinar el tiempo de tu vida con lo que realmente te hace feliz.

Para encontrar tu vocación busca lo que llamo "triunfos personales". Dedica unos minutos cada día y durante un mes a recordar qué acontecimientos te hicieron feliz en tu vida. No importa si son o no trascendentes. Puede ser la primera vez que anduviste en bicicleta, cuando hiciste un pastel, cuando realizaste un discurso, la primera vez que..., etc. Terminado el mes, revisa tu lista y encontrarás algo en común en la mayoría de esos "triunfos personales". Por allí va tu vocación.

CONÓCETE

¿Culpas a los demás de lo que te sucede? La única manera de salir adelante en la vida es no culpar a los demás de lo que te sucede.

Tú eres el arquitecto de tu vida. Y si la vida no te ha sido muy favorable hasta ahora, el futuro puede cambiar y depende especialmente de ti. Si has tenido muchos fracasos, estás en una excelente posición para comenzar una nueva vida, pues eres experto en conocer cómo no deben hacerse las cosas. Cuando tú sabes qué es lo errado, no lo repetirás en el futuro y te acercará cada vez más al éxito.

A partir de hoy tu vida puede tomar dos rumbos. El éxito o el fracaso. La felicidad o la infelicidad. Es tu decisión cuál camino tomar y tienes igual oportunidad de seguir uno u otro sendero. Tienes las mismas posibilidades para cualquiera de los dos.

La forma de tomar el sendero del triunfo es... ¡dejar de culpar a los demás! Asumir tu propia responsabilidad y virar hacia una actitud mental positiva y constructiva.

Elimina los "si no fuera por...". "Si no fuera por mis padres yo habría hecho...", "si no fuera por este gobierno, yo estaría...", "si hubiera tenido dinero...", "si me consideraran en la oficina...", "si mi marido me hubiera respetado...", etc. Nada soluciona el culpar a los demás. Si las cosas te sucedieron, es en gran parte tu responsabilidad. Asúmela y tu vida cambiará.

CONÓCETE

¿Culpas a los demás de lo que te sucede? La única manera de salir adelante en la vida es no culpar a los demás de lo que te sucede. Así empecé un artículo anterior.

Si estás culpando a los otros de lo que te ocurre, tú no estás haciendo nada por salir de la situación en que te encuentras.

¿Por qué es tan fácil culpar a los demás? Porque es muy cómodo. Si tú dices: "por culpa de Pedro me encuentro en esta situación", entonces le echas la responsabilidad a él. Es el otro el que tiene que cambiar, el otro es el que está mal. Tú apareces como una pobre víctima de las circunstancias. Entonces, nada haces. Esto parece muy favorable y lo es al principio. Pero la calidad de vida se va empobreciendo año tras año.

Lo peor es que le estás entregando las decisiones de tu existencia a los demás. Dejas de ser o hacer, esperando que los otros cambien. Mientras, pasan los años.

Si quieres una vida más feliz y exitosa, ¡toma el mando de tu vida y deja de culpar a los demás!

CONÓCETE

Los colores no existen. Son una construcción mental. Las vibraciones del mundo exterior llegan al nervio óptico y el cerebro las traduce como tonalidades. Por ello, los colores afectan directa y profundamente la actividad mental y las emociones.

Las personas con tendencia a la depresión o a una actitud negativa ante la vida suelen rodearse con colores obscuros. Esta preferencia es provocada por los pensamientos depresivos o desesperanzados. A su vez, estos tonos provocan más depresión.

Si quieres colocar optimismo y alegría en tu vida, usa colores cálidos. Esas vibraciones llegarán a tu cerebro y se convertirán en colores que te levantarán el ánimo. Y con alegría y gozo interior, todo irá mejor.

Para combatir las bajas de ánimo, usa vestimentas con color anaranjado. Utiliza rojo, amarillo y anaranjado a tu alrededor. Estos colores animan e invitan a la sociabilidad. Verás como estimulan tu vida afectiva.

CONÓCETE

Conociéndote a ti mismo hace posible que tomes medidas en tu vida. Puedes decidir si quieres seguir siendo lo que eres y como eres, o si quieres cambiar algunos aspectos de ti. Es una importante decisión. Cada día de tu vida te permite muchas alternativas a tomar y si tú decides conscientemente cuál seguir, podrás determinar un futuro mejor. Si tú no lo decides, las circunstancias lo harán por ti. En este caso, no tendrás ningún control de tu existencia.

Para conocerte más necesitas hacerte una observación muy sincera de ti en todos los ámbitos de tu ser. Por ejemplo, ¿saludas a tus seres amados en ocasiones especiales, como lo son los cumpleaños, aniversarios, Navidad, Año Nuevo, día de la amistad o día de los enamorados? ¿Tu saludo es sincero o compras algún obsequio por cumplir? ¿Lo haces tú mismo o le pides a algún amigo o secretaria que te compre el obsequio?

Está bien saludar en ocasiones especiales y determinadas. Estar presente es una buena clave de éxito. Aunque muchas personas digan que no les interesan que les saluden, en el fondo lo están deseando, pero no quieren hacerse ilusiones para no desilusionarse posteriormente cuando alguien no se acuerda de ellas.

La amistad y el amor es como el fuego. Hay que estar alimentándolo constantemente, no sólo en fechas determinadas. No es lo importante el precio del obsequio, sino la sinceridad en el gesto. Un saludo, una sonrisa, un presente sencillo, son mucho más valiosos que un caro regalo por cumplir. Y el fuego, para que se mantenga, debe alimentarse todos los días, no sólo en fechas especiales.

Tenlo en cuenta y tu vida será más feliz.

CONÓCETE

Hemos dicho que observándote sinceramente a ti mismo puedes acercarte a un verdadero conocimiento de ti. No es fácil, pues en ese proceso se es sujeto y objeto a la vez.

Un día como hoy, en 1878, se publicó la primera guía telefónica en los Estados Unidos. Fue un buen invento. Nos permite encontrar los números de teléfonos de nuestros amigos. ¿Los busca usted a menudo? El hacerlo, le ayuda a tener éxito en su vida, en sus afectos y en sus negocios.

Un saludo por teléfono a aquella persona que no ve hace tiempo seguramente llegará en el momento preciso, cuando más lo necesite. Existe lo que el sicólogo Carl Gustav Jung llamó "sincronicidad". Una serie de acontecimientos parece unirse para lograr un objetivo. Si usted piensa positivamente en su amigo o amiga, en sus cualidades y en los momentos gratos pasados juntos, su llamada llegará cuando esta persona tenga necesidad de una palabra amable.

No espere un día especial para llamar a alguien. HOY es ese día especial, mañana puede ser tarde.

CONÓCETE

Tu vida actual y futura está profundamente determinada por los mensajes y automensajes que tu mente subconsciente ha recibido en el pasado.

En tu infancia recibiste una gran cantidad de afirmaciones que tu mente infantil no discriminó y aceptó automáticamente como reales. Por ejemplo: "eres un flojo", "no sirves para nada", "no tienes oído para la música", "eres malo" y otros.

Luego, es posible que en tus años siguientes tu hayas contribuido con otros automensajes parecidos a estos: "no va a resultar", "todo me sale mal", "tengo mala suerte", "no sirvo para criar hijos", etc.

No todos los mensajes son negativos. Puede haber algunos muy buenos como: "eres muy inteligente", "confío en ti", "te quiero mucho". Y automensajes como: "sé que voy a salir adelante", "a mí siempre me va bien" o "me encanta lo que hago".

Obviamente los mensajes y automensajes negativos y destructivos obstaculizan tu éxito y seguridad. Ellos generan temores, angustias, timidez, desconfianza, falta de fe, etc. Además, todos ellos son falsos, porque tú no naciste con esas negatividades o deficiencias. Simplemente tu mente subconsciente las aceptó como reales y sin darte cuenta, están emitiendo su radiación hacia tus comportamientos, contaminándolos y haciéndote la vida más difícil.

Tienes que destruirlos. Y para ello, tienes que comenzar por identificarlos. Luego, decirte muchas veces: yo no soy ese mensaje. Incorpora en seguida a tu mente un mensaje positivo que lo reemplace. Tu mente subconsciente lo grabará sobre el antiguo y tu vida futura será más fácil.

CONÓCETE

La educación tiende a formar y estimular a los estudiantes mediocres.

Consciente o inconscientemente los maestros consideran normal un curso cuando las calificaciones finales están en su mayoría en la nota promedio, unos pocos alumnos con nota sobresaliente y unos pocos con notas deficientes. Es una distribución que, incluso, recibe la denominación de "curva normal". Se suele pensar que es lógico que en un grupo de estudiantes haya unos pocos con alto rendimiento y que la mayoría logrará un resultado promedio.

Por otra parte, debido a la cantidad de alumnos por clase, el profesor solamente puede atender al alumno promedio. No tiene tiempo para detenerse en los alumnos que necesitan mayor motivación, pues determinada materia es fácil para ellos. Y tampoco puede detenerse en aquéllos que manifiestan deficiencia de aprendizaje. En consecuencia, dirige su enseñanza y ritmo al alumno promedio, a la mayoría del curso. Esto es reforzar la mediocridad.

En realidad, todos somos mucho más capaces de lo que pensamos. Si los estudiantes tuvieran la oportunidad de recibir la atención oportuna y adecuada, si los maestros dispusieran de los medios materiales y tiempo suficiente para hacerlo, el noventa por ciento de los alumnos debería tener por lo menos el noventa por ciento de la calificación máxima. Si la calificación máxima -por ejemplo- es de diez y tenemos 40 alumnos, 36 de ellos deberían tener calificación de nueve o diez.

Si tú obtuviste menos, la buena noticia es que tienes el poder dentro de ti para aprender lo que te falta.

Sergio Valdivia Correa

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