CONGRESO MUNDIAL POR LA VIDA

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Dia Mundial del Sida - Invitación a un Encuentro Sida - Otro mundo es posible

OTRO MUNDO ES POSIBLE… ¡Y NECESARIO! 

   Alternativas frente a la globalización neoliberal
y para una mundialización democrática.

Antoni Salamanca es presidente de la asociación ECOjusticia, que también es co-organziadora del Congreso Mundial por la Vida
  

Barcelona, Septiembre de 2001 

Título original: OTRO MUNDO ES POSIBLE...Y NECESARIO!

Alternativas frente a la globalización neoliberal y para la mundialización democrática 

Cubierta: Juan Carlos Nuviala

Copyright: en curso   Editorial: Mediterránea  ISBN  Depósito Legal  Impreso en........

Prólogo  Por José Santamarta*  

Si algo caracterizó al siglo XX es eso que se ha dado en llamar globalización, proceso que culmina con la caída del muro de Berlín, el fin del socialismo real, la extensión del mercado global a todo el mundo, sin excepciones, y la generalización de Internet. El Informe sobre Desarrollo Humano 1999 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) muestra que mientras la integración global está procediendo “a gran velocidad y con alcance asombroso,” la mayoría del mundo no participa de sus beneficios. “Las nuevas reglas de la globalización, y los actores que las escriben, se centran en la integración de los mercados globales, descuidando las necesidades de las personas que los mercados no pueden resolver. El proceso concentra aún más el poder y margina a los pobres”. 

Globalización de la pobreza y la exclusión social 

Algunas de las iniquidades de la globalización son consecuencia de las mismas faltas de equidad entre países ricos y pobres, o entre las poblaciones ricas y pobres dentro de ellos, tal como el PNUD ha descrito durante años. El 20% más rico de la población mundial ganaba 30 veces más que el 20% más pobre en 1960. En 1990 la proporción era de 60 a 1, y en 1997 la diferencia era de 74 a 1, según el PNUD. El siglo XX acentuó la desigualdad, en vez de reducirla. En 1820 la proporción era de 3 a 1, de 7 a 1 en 1870, de 11 a 1 en 1913, y de 74 a 1 en 1997, es decir, hoy las desigualdades son mayores que nunca. El 20 por ciento más rico de la población mundial controla el 86 por ciento del PIB mundial y el 82 por ciento de las exportaciones de bienes y servicios, mientras que el 20 por ciento más pobre apenas un 1 por ciento del PIB y las exportaciones. La globalización ha supuesto también un aumento de la exclusión social, marginando a grupos sociales completos de toda participación real, con el aumento del desempleo y de la pobreza. En América Latina, según la CEPAL, el número de pobres, que en 1980 era de 135 millones, llegó a 200 millones en 1990, y en 1997, a pesar del crecimiento económico experimentado en ese periodo, alcanzó la cifra de 204 millones, y de ellos cerca de 90 millones son indigentes, viviendo en una pobreza extrema.

El llamado pensamiento único contribuye a agravar las desigualdades Norte/Sur y dentro de cada país. Un ciudadano de Estados Unidos gana por término medio más que cien ciudadanos de Haití. En España el 20% de los más ricos tienen 4,4 veces más ingresos que el 20% más pobre, mientras que en Colombia tienen 15,5 veces más, cifra que casi duplica al 8,9 de Estados Unidos, que es uno de los países industrializados con mayores desigualdades, según el Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD.

Una nueva forma de iniquidad puede verse en la integración de las comunicaciones. “Internet une a las personas en una nueva red global, pero el acceso se concentra entre las personas de los países ricos,” dice el informe. Los países de la OCDE, con el 19 por ciento de la población mundial, controlaban el 91 por ciento de los usuarios de Internet en 1999. En Estados Unidos el 26 por ciento de la población del país tenía acceso a Internet; en los otros países de la OCDE, el 6,9 por ciento; y en las otras regiones del mundo no llega al 1 por ciento de la población.

Lo cierto es que la globalización propicia un enorme proceso de distribución desde los pobres hacia los ricos, desde el Sur hacia el Norte, desde los trabajadores hacia el capital, desde el sector productivo al financiero, desde la sociedad y el Estado hacia los grandes empresarios. 

Globalización y democracia 

Los países en desarrollo, donde vive cerca del 80 por ciento de la población mundial, apenas tienen voz en las instituciones donde realmente se decide el destino de la Humanidad (FMI, BM, OMC, G-8, OCDE). El FMI y el BM con sus planes de ajuste estructural obligan a privatizar las empresas públicas y a reducir los gastos sociales y de protección ambiental. Los Estados pierden capacidad de decisión tanto económica como política, en favor de las grandes multinacionales.

El Norte desarrollado no quiere asumir sus responsabilidades en la destrucción ambiental y en la explotación de los pueblos del Sur, negándose a hacer ninguna concesión sustancial (deuda externa, comercio internacional, patentes, ayuda al desarrollo, reducción de las emisiones de CO2), y a cambiar su insostenible modo de vida. A las élites que gobiernan el Sur tampoco les interesa que algo cambie. Ellas son el Norte del Sur, y no están dispuestas ni a redistribuir más equitativamente la renta y la tierra, ni a democratizar sus países, ni a respetar los derechos humanos, ni a acabar con la corrupción, ni a frenar la destrucción de sus ecosistemas. Las élites del Norte y del Sur ofrecen como única alternativa la liberalización del comercio, a pesar de que la experiencia demuestra que con más comercio se agrandan las diferencias entre ricos y pobres, se destruyen economías locales y millones de empleos, aumenta la contaminación (más transporte), la destrucción de hábitats (infraestructuras como autopistas o aeropuertos) y la pérdida de biodiversidad (monocultivos para la exportación, embalses para producir electricidad, minería a cielo abierto). La especie humana, sobre todo los ricos del Norte, ya consume directa o indirectamente el 40% de la producción neta de biomasa terrestre..  

Globalización y medio ambiente 

El dióxido de carbono presente en la atmósfera se ha incrementado en un 30% respecto al siglo XIX, y hoy añadimos cada año más de 8.000 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2), acelerando el cambio climático, al que también contribuye el metano, el óxido nitroso y los clorofluorocarbonos (CFC). El cambio climático afectará de manera muy grave a los ecosistemas, a la agricultura, a la pesca y a los bosques. Miles de especies de animales y plantas pueden desaparecer, al no poder afrontar el aumento de la temperatura, la subida en el nivel del mar y los cambios en las precipitaciones. La sociedad industrial está realizando un enorme e irresponsable experimento con la biosfera.

Frenar el cambio climático requiere una disminución drástica de las emisiones de los gases de invernadero (C02, CH4, CFC, N2O), y para ello hay que frenar la deforestación y el consumo de combustibles fósiles, aumentar la eficiencia energética, basar el sistema energético en las fuentes renovables, y eliminar los CFC, entre otras medidas. Combatir y frenar el cambio climático supone una auténtica revolución en el consumo y en la manera de producir, necesaria pero extraordinariamente difícil, dados los intereses de las grandes multinacionales y los hábitos consumistas de una parte de la población, sobre todo en los países industrializados, como muestra la negativa de la Administración de George W. Bush a ratificar el Protocolo de Kioto.

El agua, recurso escaso y cada vez más contaminado, puede llegar a causar serios conflictos en todo el Oriente Próximo. El 60% de la población mundial carece de agua potable; las aguas contaminadas ocasionan cada año la muerte de 9 millones de personas. En la actualidad 39 países del Sur sufren la escasez de agua dulce, agravándose el problema de año en año, a medida que crece la población y el consumo. Los miles de embalses construidos (entre 1950 y 1986 se construyeron 31.059 presas de más de 15 metros de altura) han sumergido 600.000 kilómetros cuadrados y, junto con los pozos, los trasvases y los regadíos (más de 240 millones de hectáreas), han alterado los ciclos hidrológicos, con graves consecuencias ecológicas y sociales.

La reducción de la capa de ozono, a causa de los CFC, tendrá graves consecuencias, y a pesar de los acuerdos internacionales, como el Protocolo de Montreal de 1987 y las revisiones posteriores, no se recuperará hasta bien entrado el siglo XXI. El incremento de la radiación ultravioleta aumentará la incidencia de los cánceres de piel y de las cataratas en las personas, reducirá el fitoplancton, las capturas pesqueras y las cosechas, causando daños a todo tipo de animales y plantas.

Las multinacionales se resisten a cambiar los procesos y productos industriales, y están frenando el inevitable desarrollo de la llamada producción limpia y la creación de una nueva economía ecológica. Anualmente se producen más de 400 millones de toneladas de residuos tóxicos y peligrosos. Las multinacionales controlan la economía global, dictan la política y son las grandes responsables del desempleo, de la destrucción del medio ambiente y de las economías locales, y sin embargo el control sobre ellas es escaso o nulo.

Según la OIT, más de 820 millones de personas están en paro o subempleadas. Sólo en la OCDE el paro supera los 35 millones. Cada año 43 millones de personas se incorporan a la población activa, a un mercado de trabajo sin perspectivas y cada vez más degradado, en una economía global, en la que van desapareciendo las economías locales.

El socialismo burocrático fracasó, pero las políticas neoliberales agravan todavía más los problemas y carecen de alternativas para enfrentar las grandes contradicciones del siglo XXI: la crisis ambiental, las desigualdades entre el Norte y el Sur y dentro de cada país, los conflictos étnicos, la violación de los derechos humanos, la erosión de las libertades y el desempleo estructural.  

Nuevas oportunidades 

            El desarrollo tecnológico y el actual grado de desarrollo permiten erradicar la pobreza y solucionar los problemas ambientales, pero para ello se requieren cambios profundos y desde luego nada fáciles de lograr. Las razones y los datos que avalan el pesimismo son enormes, pero también hay signos para el optimismo.

Para encauzar y humanizar el proceso de globalización es necesario reforzar la estructura de las Naciones Unidas, al contrario de lo que quiere la derecha republicana de Bush en EE UU y crear un Tribunal Penal Internacional para castigar las violaciones de los derechos humanos. Igualmente es necesario reforzar y dotar de instrumentos y presupuestos a los Convenios de Cambio Climático y de protección de la Diversidad Biológica, y ratificar el Protocolo de Kioto, para que puedan cumplir sus fines. No todo está perdido.

La Convergencia Norte-Sur implica la necesidad de reducir el consumo de energía y otros recursos en los países desarrollados y de incrementar el nivel de vida en los países en desarrollo, sin que la suma de todos los recursos consumidos ponga en peligro los procesos ecológicos esenciales, el clima y la diversidad biológica. Las necesidades del Norte se deben satisfacer de manera que no comprometa la satisfacción de las del Sur, así como la de las generaciones futuras del Norte y del Sur. El Norte, y también las ONG ambientalistas, no pueden reclamar a los pueblos del Sur un gran esfuerzo para preservar la biodiversidad y para no aumentar la emisión de gases de invernadero y otras sustancias contaminantes, como CFC, SO2 y NOx,, sin un esfuerzo paralelo para reducir el insostenible consumo del Norte, repartir más equitativamente los recursos entre el Norte y el Sur y eliminar la pobreza.

Los países del Norte deben adoptar estilos de vida menos consumistas, eliminando el despilfarro de energía y de otros recursos no renovables, lo que no significa disminuir la calidad de vida, e incluso puede aumentarla (mejora de la salud, incremento del tiempo libre). 

Nuevas aportaciones para entender la globalización 

Aún y cuando se ha dicho y escrito mucho sobre la globalización, el libro de Antoni Salamanca que tiene el lector en sus manos, aporta más claridad todavía y bastantes argumentos y datos diferenciadores con respecto a otros publicados hasta la fecha, además de estar escrito con un lenguaje muy directo y sin concesiones, veamos:

            Un mayor análisis sobre el perfil y el fundamento ideológico de la actual globalización, o como dice Antoni Salamanca, del “Globalismo”. En este sentido es muy sugerente el análisis que hace al respecto y sus apuntes, radiografiando la actual globalización, sus portavoces, sus corrientes, los matices diferenciadores entre ellas, o los argumentos favorables a ella.

            La diferenciación que realiza entre mundialización democrática y globalización no democrática, nos parece conceptualmente es muy clarificadora y debiera estar más extendida y mejor explicada.

            El énfasis que se pone en el importantísimo papel que tiene que jugar en esta mundialización democrática, unas Naciones Unidas reformadas y fortalecidas, con una Carta de Naciones Unidas modificada, y un Consejo de Seguridad ampliado, así como el papel que han de jugar los actuales movimientos de resistencia o por otra globalización, de apoyo crítico, de presión dialéctica, etc. con Naciones Unidas y no, distanciándose, inhibiéndose (dejando a su suerte) o incluso cuestionando a Naciones Unidas. Sugerente es la pregunta de Antoni Salamanca de si es posible otra globalización sin Naciones Unidas, aunque éstas estén cada vez más debilitadas o instrumentalizadas por el globalismo.

            Aportación muy sugerente también y de hondo calado es el toque de atención que se efectúa a una lucha global o a un movimiento global de movimientos, foros y redes por otra globalización, que no esté entroncado e interrelacionado con la acción política institucional y parlamentaria y/o dentro de los actuales Estados-nación por debilitados que puedan estar y la participación política de estos movimientos para fortalecer y extender los mecanismos democráticos, incluidos partidos y elecciones. El cierto extraparlamentarismo que se detecta en algunos movimientos es ciertamente preocupante y si a éste se le añade un planteamiento global/global (hacia fuera) y no global/local y local/global (o sea, de dentro y desde dentro hacia afuera, y de afuera a dentro), se pueden estar desperdiciando esfuerzos y energías enormes, dando palos de ciego radicales pero estériles hacia un enemigo global inconcreto.

            Muy acertada resulta también la crítica que efectúa de la tendencia (a corregir), la dificultad, el planteamiento, en no vertebrar o incardinar los movimientos actuales por otra globalización, con las reivindicaciones locales más aparentemente alejadas de la “globalización”, y de la lucha diaria y del día a día, de la vida cotidiana, de trabajadores, vecinos, consumidores, o jubilados, pues la globalización está penetrando en todos los recovecos, capas y sectores de la sociedad actual. Esfuerzo que a su vez tendrán que hacer los líderes y dirigentes de sindicatos, asociaciones y ONG, para, por gradual y prudente que sea, introducir en su agenda política y actividades el problema de la globalización, como propio y no como algo ajeno, juvenil, activista y de vanguardias.

            Por supuesto que difícil es la crítica, pero hay que hacerla, a gran número de ONG humanitarias, neutrales o apolíticas y en concreto a ese apoliticismo creciente en el que están muchas inmersas, mientras la derecha sigue creciendo y mientras la izquierda transformadora o la nueva izquierda verde tiene tantas dificultades en ser escuchada, entendida y apoyada, cuando a su vez esa izquierda donde gobierna o gestiona, sí apoya y ayuda a esas ONG.

            Muy desarrollada y sugerente también encontramos la formulación que efectúa de nuevos derechos humanos o de la relectura de la Declaración Universal de Derechos Humanos, a la luz de los tiempos actuales y del medio ambiente, como derecho humano.

            Importante también la afirmación incuestionable ya hoy de que el medio ambiente (y dentro de él el cambio climático y el desarrollo sostenible) se convierten en el caballo de batalla de la mundialización democrática en el siglo XXI, por cuanto los estragos de los desastres climáticos en la última década, son ya siete veces superiores a los causados por el conjunto de las guerras en ese mismo período, algo que debería efectivamente hacer repensar y replantear estrategias tanto a muchas ONG, como a su vez, desde otra perspectiva, al movimiento ecologista.

            Finalmente el toque de atención, aviso, advertencia premonitoria que se hace, dadas las actuales circunstancias, de que vamos hacia el caos o el abismo si no se procede urgentemente a una nueva configuración de las relaciones internacionales, a una rápida justicia social, ambiental, internacional y a un respeto del derecho internacional, resulta más que acorde con el título del libro “Otro mundo es posible ¡y   necesario!”

            Antoni Salamanca, en este libro, realiza un profundo análisis del fenómeno que hoy determina nuestras vidas, alejado tanto del catastrofismo como del pensamiento único. 

*José Santamarta Flórez es director de la edición en castellano de la revista de medio ambiente World Watch. Es licenciado en Filosofía. Ha sido consultor de la Unión Europea así como de varios organismos de la administración central y autonómica. Tiene publicados varios libros y numerosos artículos sobre medio ambiente. Fue el representante de las ONG españolas en la Conferencia de Río sobre “Medio Ambiente y Desarrollo”. 

…”El Norte produce una imparable desorganización social y problemas de dimensiones inmanejables, típicos de un mercado en el que la ganancia temporal más alta domina el juego , pero a costa de destruir los propios recursos que lo sustentan…”

                                                                                                Vandana Shiva 

…”Nunca una generación como la actual había tenido tanta responsabilidad sobre sí misma y el futuro de sí misma”…

                                                                                                  José Saramago 

…”Si adoptamos una perspectiva crítica y radical, nos centraremos en aquello que no se debe hacer. Si adoptamos la perspectiva creativa y proactiva, sabremos y haremos lo que debemos hacer”… 

                                                                                                Marylin Ferguson 

INDICE 

0. Introducción. Estado actual de la cuestión.

Universalización y planetarización frente a globalización neoliberal 

1. Globalización, globalismo y mundialismo, universalismo...

Aclaraciones terminológicas y conceptuales

1.1. Marco de referencia conceptual

1.2. Globalismo contra mundialización democrática

1.3. Efectos actuales de la globalización 

2. Características sociales de la globalización

            2.1. Quien es quien y opciones que se plantean

            2.2. Los movimientos de resistencia frente y por otra globalización

            2.3. Nuevos fenómenos sociales emergentes y paralelos 

3. Precedentes democráticos mundialistas, gobernabilidad mundial multipolar y multilateral. Derecho internacional y nuevos derechos humanos

            3.1. Precedentes de la incipiente mundialización democrática

3.2. Derecho internacional publico y derechos humanos

3.3. Ejemplos de nuevos derechos humanos 

4.  Derechos humanos y medio ambiente, un nuevo paradigma para el siglo XXI y caballo de batalla del mundialismo democrático.

            4.1. Desarrollo del derecho humano al medio ambiente

4.2. Mundialización, medio ambiente y derechos humanos 

5. Globalización, sociedad de riesgos y derechos humanos

5.1. Globalización, sociedad de riesgos y medio ambiente

5.2. Globalización, sociedad de vértigo y cambio permanente

5.3. El mito de la neutralidad de la ciencia

5.4. El principio de precaución 

6. Cambio global, impactos ambientales y sociales y derechos humanos

 6.1. Macroecología y cambio ambiental global

6.1.1. Globalización y causas y efectos del Cambio Climático

6.1.2. Cambio Climático, prevención de riesgos y desastres

6.1.3.Cambio Climático y justicia climática

6.2. Microecología y alteración ambiental local

6.2.1. Alteración, degradación y destrucción de la biodiversidad

6.2.2. Bioseguridad y bioinvasión de virus y bacterias

6.2.3. La modificación y alteración genética de organismos 

 

7.  El Efecto dominó o efecto cascada (el efecto cruzado, multiplicador, de las diferentes variables de cambio global ambiental y alteración local ambiental)

            7.1. Listado de variables vs. efectos cruzados

7.2. Huida hacia delante del sistema  

8. Alternativas para la mundialización democrática. Respuestas al globalismo

8.1. Reforma de NNUU, de la Carta de NNUU y del Consejo de Seguridad

8.2. Alternativas Globales

8.3. Alternativas Transversales

8.4. Alternativas Locales 

9. Conclusiones            

10. Anexos 

11. Bibliografía y documentación

 12. Siglas utilizadas 

Breve reseña del autor 

Antoni Salamanca Valero. Natural de Barcelona. 1952 

Master en Formación de Formadores y Postgrado en Ingeniería de la Formación por el I.C.E. de la Universitat Politècnica de Catalunya. Especializado en Prospectiva y en Gestión Ambiental. Diplomado en Educación Social y con estudios de Graduado Social. 

Es el fundador y actual Presidente de la Asociación ECOjustícia

Secretario de la Fed. Cat. de ONG por los Derechos Humanos.

Miembro del Consell Municipal de Medi Ambient i Sostenibilitat de Barcelona. 

Es Expert-Reviewer del grupo de expertos españoles, del informe TAR 1999-2001 del IPCC (Panel Internacional sobre Cambio Climático) del PNUMA-OMM de Naciones Unidas, en el capítulo de impactos climáticos.  

Es Consultor ambiental y asesor de ONG y administraciones en materia de derechos humanos y medio ambiente. Ultimamente se dedica también a divulgar y publicar sobre los efectos de la globalización y por una mundialización democrática.

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