GUERRA CONTRA IRAK
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ESPECIAL
GUERRA Y PAZ LA
GUERRA QUE NO PUDO SER SANTA PERO
ACABARÁ SANTIFICÁNDOSE Sancio,
sancire, sanxi, sanctum.
De este verbo latino procede toda sanción y toda santidad. La clave de
la santidad nos la da el mismo verbo: sólo puede dar carta de santidad
el que tiene capacidad de sancionar (en toda la amplitud polisémica del
verbo): porque quien no tiene capacidad para imponer sanciones a quien
salte por encima de la santidad, de ninguna manera puede sancionar leyes
ni preceptos, ni declarar santas o no santas las guerras. Sadam
Huseín quiere que el islam declare santa su guerra: lo tiene mal a
pesar de ser el agredido, porque sus relaciones con Alá no son las
mejores: es un anticlerical, un laico que no merece este privilegio. Bush
también quiso que la Organización de las Naciones Unidas declarase
santa su guerra, y no lo consiguió. Pero la ha emprendido igualmente,
porque él solo está en mejores condiciones de dar cartas de santidad y
de legitimidad a quien quiera, que todas las Naciones Unidas, porque él
tiene la fuerza, que es la sanción y por tanto la santidad definitiva. EL
ALMANAQUE ofrecerá en este Especial dedicado a la GUERRA de IRAQ las
CLAVES LÉXICAS que ayudan a ver algo más claro entre los fogonazos de
las bombas inteligentes, a entender qué es qué entre el vocerío y el
pancartismo de las manifestaciones y a discernir quién es quién entre
la avalancha arrolladora de los medios. |