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Disfruten
de esta belleza sobre el hombre que conmovió a todo el mundo,
ya
Porque
tu palabra fue un altavoz abierto para que Dios hablara Porque
tus manos fueron caricia y bendición de Dios hacia el mundo Porque
tu anuncio fue denuncia ante el vacío del hombre que busca a
Dios Porque
tus ojos quisieron que otros vieran lo que tu alma sentía Porque
tu corazón quiso latir con la fuerza del Evangelio ¡NOS
VOLVEREMOS A VER! Porque
creíste aún a riesgo de tu propia vida Porque
amaste sin tiempo y sin medida Porque
supiste fiarte de Aquel por el que todo te diste Porque
nos fiamos del testimonio de los Apóstoles ¡NOS
VOLVEREMOS A VER! Porque
nos invitaste a la Eucaristía como anticipo de un banquete
eterno Porque
señalaste la dirección correcta para no perdernos Porque
quisiste una iglesia firme y sólida en la roca de los Apóstoles Porque
rompiste esquemas, y surcaste las fronteras con el avión del
Evangelio ¡NOS
VOLVEREMOS A VER! Porque
supiste anteponer la cruz a tu propia comodidad Porque
no la quisiste esquivar en el final de tus días Porque
escogiste la mayor riqueza que un hombre puede alcanzar: Dios Porque
abriste mil horizontes a un mundo oscurecido por peligrosos
nubarrones negros Porque
has servido a Dios sirviendo a la humanidad ¡NOS
VOLVEREMOS A VER! Porque
has sido un testigo de Cristo, fiel y valiente Porque
no te has amedrentado ni echado atrás ante el rechazo del mundo Porque
has sembrado amor y fidelidad a la Iglesia sin desmayo Porque
has dirigido con claridad la barca de tu iglesia hacia el buen
puerto Por
enseñarnos a vivir según Cristo, y a ser fuertes en el morir
cuando se ha vivido con Cristo Por
tu amor inquebrantable a Santa María Virgen, de la que fuiste
todo suyo y todo pareciéndote poco ¡NOS
VOLVEREMOS A VER! Porque
grande ha sido tu fe y tu oración Porque
grande ha sido tu dedicación y tu autoridad Porque
grande ha sido tu esperanza y tu vocación Porque
generoso ha sido tu servicio a todo hombre Porque
has cumplido convencido de lo que llevabas entre manos ¡NOS
VOLVEREMOS A VER! Porque
nos enseñaste a respirar con el pulmón de oriente y de
occidente Porque
nos has despertado del letargo espiritual Porque
has llevado con ilusión tu fe a los cuatro puntos cardinales Porque
nos has hecho valorar, y nunca perder, a Jesucristo Por
tu respeto a la vida y por tu respeto a la dignidad humana ¡NOS
VOLVEREMOS A VER!
Te
vas, Juan Pablo II, pero no te vas. ¡Nos volveremos a
ver al final de los tiempos! Hoy
se cumple, lo que tantas veces desde la ventana de tu
casa leías en el reloj de tu iglesia de Wadowice: "el
tiempo huye, la eternidad aguarda". Descansa
en paz. Eternamente
ESTARE agradecido por la gracia de la luz y de la fuerza
Espiritual en el sufrimiento, que me enseñaste a travez
de tu iglesia, para que no perdiera el valor, sino que
descubriera individualmente el sentido del sufrimiento y
pudiera, con la oración y el sacrificio, aliviar a los
demás CORTESIA
DE Marco Antonio "Guìzar" Ponce
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