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ARTICULOS DE EL ALMANAQUE  SOBRE EL PROBLEMA DE LA EMIGRACION

Uso y abuso del extranjero

Extranjerismos 

LOS DEBERES HUMANOS   

RESPUESTA A LOS DEBERES HUMANOS I

RESPUESTA A LOS DEBERES HUMANOS II

RESPUESTA A LOS DEBERES HUMANOS I

ARTICULOS DE PRENSA SOBRE EL PROBLEMA DE LA EMIGRACION

Identidad, preciado tesoro

España, país de destino

Ensayo periodístico : "Los inmigrantes" de Vargas Llosa

Un mundo de colores

 

Derechos y libertades de los extranjeros en España

RESPUESTA AL ARTÍCULO : LOS DEBERES HUMANOS II

Luego de reflexionar, y considerando que cada lector interpreta desde su propia historia, igual que el que escribe, me decidí a estas líneas. Debo decir que sus editoriales me parecen particularmente inteligentes e interesantes, por lo que fue grande mi sorpresa al leer la del día 6 de marzo.

Como gran parte de los habitantes de este suelo, tengo ascendencia europea por los cuatro costados... y hago entonces la primera reflexión: si queda poca sangre nativa, se lo debemos a la cruenta conquista y colonización por parte de nuestra madre patria. Es difícil imaginar un desarrollo saludable, cuando las bases se sustentaron con tanta muerte y tan poco respeto. Semejante madre. Pero puedo ubicar este asunto en el contexto histórico, y asumirlo como dentro de las leyes de la época.

Si avanzo en el tiempo y me detengo en el virreinato del Río de la Plata, es lamentable reconocer que el contrabando y los artilugios para evitar impuestos fueron lo primero que instalaron los patricios hispanos que habitaron Buenos Aires. Embromar al rey era la consigna. Casi doscientos años después, no logramos quitarnos de encima tan deleznable costumbre! 

No obstante, fuimos siempre un país de puertas abiertas, y aquí llegaron mis abuelos alemanes, suecos, franceses...y españoles. Llegaban desde guerras o contingencias que los suponían sin destino, el mismo que encontraron, y forjaron grande, en Argentina. España tuvo su propia cruz, y supe con orgullo que desde mi país partieron alimentos GRATIS para paliar la hambruna que asolaba a España. Más adelante, fueron miles de emigrados franquistas los que se asentaron dentro de nuestras fronteras. Nunca discriminados, nunca maltratados, siempre respetados, pero lo más importante: amados. ¡Los entrañables gallegos, como los llamamos!

Me duele que la maravilla que es mi país tenga voluntad aciaga. Me duele que mientras mi gente pasa penurias, la bolsa española se vanaglorie de los dividendos que REPSOL y TELEFÓNICA acumulan en nuestro suelo. Me duele escuchar la palabra “sudaca”, y mucho más me duele que tenga España tan poca memoria histórica.

Nadie quiere dejar su lugar, tiene Ud. suficiente erudición para entender lo que significa el destierro: Séneca prefirió la muerte. Es al menos desconcertante leer artículos donde rescata Ud. los extraviados valores humanos, y encontrar hoy el mensaje que sugiere ser cautelosos con los que vienen de afuera. Casi todos ellos expulsados de sus orígenes gracias a políticas que sustentan , entre otros, los grandes del norte: España entre ellos.

Siempre diferencié los gobiernos de los pueblos. Gente despreciable hay en todos lados, pero no hay pueblos despreciables. Entiendo que el Almanaque que Ud. dirige no es un órgano gubernamental, y si no tendemos los brazos y los lazos quienes estamos en el llano, caeríamos en el terrible error de mimetizarnos, por ejemplo, con las consignas funestas del nazismo y su horror al otro distinto. Me resulta deplorable que los seres humanos sean categorizados en ciudadanos de primera, segunda o la categoría que fuere. Con qué facilidad se olvida el hambre con el plato asegurado... tantas veces a costa de los mismos que hoy los miran comer! 

Sostengamos nosotros la utopía, demasiada realidad nos baja el mundo. Un mundo cada vez más empobrecido, únicamente por cada vez más injusto. Justicia que no dispensan precisamente los que emigran, pero que podemos intentar cada uno desde donde estemos.

Disculpeme lo extenso. Sabe Ud, soy jardinera, no periodista ni escritora. Pero con certeza me dan letra mis abuelos José Rubio y María Luisa Hernández Palacio, desde donde estén ahora, además de mi corazón.

Respetuosamente. María del Rosario Camors.

Maria del Rosario Camors" <mcamors@ciudad.com.ar>



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