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ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA Guillermo Tribín Piedrahita |
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VENEZUELA: LA
"FUMATA DE LA PAZ" SE ESFUMO MUY PRONTO
Los
"ingentes esfuerzos" del Secretario General
de la Organización de Estados Americanos (OEA),
César Gaviria, que alcanzaron una "fumata de la
paz" entre el gobierno y la oposición
venezolanas, se esfumaron muy pronto, tras la detención
del líder empresarial, Carlos Fernández, y la orden
para hacer lo mismo con el Presidente de la
Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV),
Carlos Ortega.
Gaviria
Trujillo logró que ambas partes firmaran el 19
de febrero un primer Acuerdo contra la violencia política
en el país y en pro de la paz y de la democracia, que
facilitaba una salida electoral a la crisis política
por la que atraviesa el país, iniciada el 11 de
abril de 2002 y continuada con la huelga general empezada
el dos de diciembre y que duró 63 días.
Pero
los esfuerzos del ex presidente colombiano se vinieron
abajo, cuando en la madrugada del 19 de febrero
agentes de la Policía de Seguridad (Disip) detuvieron
al presidente de la Federación Venezolana de Cámaras,
Carlos Fernández, y al mismo tiempo se daba una orden
para capturar al líder de la CTV. Ambas
organizaciones lideraron la huelga que se efectuó del 2
de diciembre al 3 de febrero pasados.
Las
órdenes de detención fueron dictadas por Maikel
Moreno, juez 34 de Control de Caracas, a instancias de
la Fiscalía y bajo la acusación de "rebelión
civil, traición a la patria, instigación a
delinquir, agavillamiento y devastación".
Tras
el Acuerdo firmado ante Gaviria, el vicepresidente
venezolano, José Vicente Rangel, había declarado que
con él se había llegado a la "médula de los
requerimientos para crear un clima adecuado que
permita la solución de la crisis política". El
dirigente opositor Timoteo Zambrano celebró el
Acuerdo y dijo que a partir de la firma de la
Declaración "los negociadores podrán abocarse
al tema electoral".
Nadie
preveía lo que vendría dos días después, aunque ya
el presidente venezolano, Hugo Chávez, lo había
advertido, cuando se suscribió el Acuerdo pues no
ahorró críticas a los industriales, y en
especial a los de alimentos.
El
Jefe del Estado hizo referencia a la afirmación
de los industriales de alimentos sobre que no podían
producir a pérdidas ante un control de precios
paralelo decretado por el gobierno y los amenazó con
"intervenir las plantas militarmente".
Días
antes también Chávez había presentado ante el
Congreso Nacional un proyecto que despertó las
protestas de la oposición y las de la Sociedad
Intermericana de Prensa (SIP) por considerarlo
"atentatorio contra la libertad de prensa" y
que busca, a juicio de ambas, "imponer la
censura".
Aunque Gaviria Trujillo recordó que "aún estaba
lejos" el Acuerdo electoral, gobierno y oposición
consideraron la firma de la Declaración como un
"buen avance" para alcanzar otros
compromisos y llegar a una "solución adecuada y
justa".
Una
reforma constitucional que permita adelantar las
elecciones presidenciales y legislativas, con doble
vuelta para las presidenciales, propone la
Coordinadora Democrática, pero el gobierno, según
Rangel, parece inclinarse hacia el referendo
revocatorio del primer mandatario, aunque Chávez,
en un intento por evitar que la oposición pueda decir
que ganó con esa firma, pidió a sus seguidores
"promover referendos revocatorios contra
gobernadores estatales opositores".
La
detención de Fernández y la orden para capturar a
Ortega fueron calificadas como un "ataque del
gobierno de Chávez", y el presidente de la CTV
pidió a la oposición "responder a esa escalada
terrorista gubernamental", iniciada con el
arresto del líder empresarial, mediante
"movilizaciones de calle" en todo el país y
"contactos" con los aliados de la comunidad
internacional, que no ven con buenos ojos las
"decisiones dictatoriales" que
"frecuentemente utiliza el presidente
venezolano".
El 20
de febrero, precisamente, en la sede de Petróleos de
Venezuela S.A. (Pdvsa), en Caracas, hubo una
"enorme manifestación" con miles de
personas presentes para protestar por la detención de
Fernández y por el despido de 10.000 trabajadores
como "retaliación por el paro de 63 días",
mientras en otros puntos de la ciudad y del país las
gentes volvieron a salir a las calles para manifestar
sus protestas.
La
Declaración firmada ante Gaviria, de siete puntos,
tenía uno muy explícito: rechazar "la
intemperancia verbal, recriminaciones mutuas y
lenguajes hirientes y cualquier retórica que estimule
la confrontación", haciendo un "llamado a
todos los sectores políticos y sociales para que den
su debido aporte para crear un clima de paz y sosiego
en el país".
Muchos analistas políticos y periodísticos latinoamericanos
consideran que el gobierno de Chávez ya incumplió
este primer punto, porque con la detención de Fernández
y la muy posible de Ortega, no contribuye a
"crear un clima de paz y sosiego en el país"
y que, antes por el contrario, quiere "de manera
enfermiza, vengarse contra quienes se han atrevido a
discrepar de él y de sus métodos
dictatoriales".
La
situación se está agravando mucho más porque la
violencia se han incrementado en el país y la oposición
señala al gobierno como responsable, tras haber sido
asesinados tres militares disidentes, luego de ser
torturados, y una mujer activista de la oposición,
que fueron capturados por elementos armados.
Para
Venezuela, en ningún caso, es favorable que el
ejecutivo se considere vencedor del Acuerdo como
tampoco haberse entrometido en uno de los poderes
básicos de cualquier estado de Derecho: el judicial,
para ejecutar acciones vengativas, porque este debe
ser imparcial, y el juez Moreno, según la
oposición, no lo fue y "ólas presiones de Chávez".
La "fumata
de paz", lamentablemente, duró menos que una
golosina en la puerta de un colegio, y ahora va a ser
prácticamente imposible que la oposición vuelva
a creer en las promesas y actitudes del gobierno. Mala
cosa para un país que lleva mucho meses sumergido en
las profundidades de una crisis política que lo
puede conducir a un "oscuro callejón sin
salida".
Un
pronunciamiento de la OEA puede surgir urgentemente
para evitar males mayores a la deteriorada situación
política venezolana, pero ya un miembro de esa
organización, que solicitó el anonimato, afirmó en
Washington, que "Chávez ha vuelto a hacer una de
las suyas para demostrar su poder y eso puede
obligarnos a no respaldarle más".
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